Madeira, conocida como la isla de la eterna primavera, es un destino de ensueño situado en el Atlántico, frente a la costa noroeste de África. Con paisajes que combinan montañas escarpadas, bosques exuberantes y acantilados impresionantes, esta isla portuguesa ofrece una experiencia única para los viajeros.

Madeira fue descubierta en 1419 por exploradores portugueses y desde entonces ha sido un punto estratégico para la navegación. Su capital, Funchal, se convirtió en un importante puerto comercial con una ubicación privilegiada. Hoy en día, Madeira combina su rica herencia cultural con una variada oferta turística, manteniendo su carácter acogedor.

Teníamos muchas ganas de conocer esta isla, por lo que planificamos una ruta por Madeira en 9 días para conocer sus principales atractivos, aunque se pueden dedicar más días ya que es un destino que tiene muchos rincones por descubrir.

¿Quieres saber todo lo que se puede ver en Madeira en 9 días? ¡Aquí te lo contamos!

El primer día en Madeira lo dedicamos a conocer Funchal, su capital. Su nombre proviene del funcho (hinojo), una planta abundante en la región cuando los portugueses llegaron en el siglo XV. Una ciudad que destaca por sus rincones coloridos, monumentos, tradición y modernidad.

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En un día completo pudimos conocer sus principales atractivos, aunque se puede dedicar dos días para disfrutar de sitios como sus museos. Te contamos todo lo que visitamos en Funchal aquí:

Qué ver en Funchal

El segundo día recogimos un coche de alquiler para iniciar nuestra ruta. La primera parada fue el pueblo costero de Ponta do Sol, en la costa suroeste de Madeira. Debe su nombre a que es uno de los lugares más soleados de la isla.

Este pequeño pueblo destaca por su playa de guijarros que es pequeña y muy tranquila, ideal para tomar el sol o darse un chapuzón en sus aguas cristalinas. Además, cuenta con instalaciones básicas y algunos bares cercanos para disfrutar de una bebida con vistas al océano.

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Al lado este del pueblo subimos hasta el mirador Rocha Kamasora, un pequeño saliente de rocas al que se puede llegar por un puente de piedra que une dos plataformas y desde el que se tiene una bonita vista de la costa con el agua color turquesa y la costa de fondo.

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Aquí hay una escalera por si se quiere bajar directamente al mar, aunque vimos q ese día vimos que estaba muy movido. También hay un restaurante que tiene muy buena pinta.

Desde este pueblo se puede visitar la famosa Cascada dos Anjos, una caída de agua sobre la carretera ER101 que es uno de los sitios imprescindibles a visitar en la isla.

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Te contamos cómo llegar a esta cascada y todo lo que puedes ver de camino a ella aquí:

Visita a la Cascada dos Anjos

La siguiente parada del día fue Faja dos Padres, una lengua de tierra junto al mar y bajo un acantilado, que es considerado un jardín tropical ya que gran parte de la lengua de tierra está sembrada con frutas tropicales como plátano, papaya, mango y aguacate.

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La única forma de conocer Faja dos Padres es a través de un teleférico que desciende unos 250 metros hasta la orilla del mar desde donde hay un camino que atraviesa los campos sembrados y que lleva hasta un antiguo puerto y restaurante. Te contamos todo sobre nuestra visita a este sitio aquí:

Visita a Faja dos Padres

Seguimos el recorrido hasta llegar a Cabo Girão, uno de los miradores más famosos de Madeira y el más alto de Europa con 580 metros de altitud. Cuenta con una plataforma de cristal suspendida desde la que se puede apreciar la costa, el municipio de Cámara de Lobos y Funchal.

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El último punto del día fue Cámara de Lobos, un pintoresco pueblo pesquero famoso por sus casas de colores y su ambiente relajado. El pueblo fue uno de los primeros asentamientos que se fundaron en la isla y también donde Winston Churchill pasó unas vacaciones.

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Te contamos más sobre esta localidad aquí:

Qué ver en Cámara de Lobos

El tercer día lo iniciamos desde la parte más alta de la isla. Primero visitamos el mirador Eira do Serrado situado a 1095 metros de altitud; desde donde se tienen las mejores vistas del pueblo de Curral das Freiras, que se encuentra en el centro del macizo montañoso de la isla.

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Seguimos el recorrido por el centro de la isla hasta llegar a la zona de Ribeiro Frio donde realizamos la ruta de senderismo por la Levada de los Balcones, una de las más sencillas de Madeira. Se trata de un recorrido de 3 kilómetros ida y vuelta que llega hasta el mirador de los Balcones, un lugar con una vista impresionante de las montañas y de la Central Hidroeléctrica de Fajã da Nogueira.

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Te contamos más sobre la visita a esta Levada aquí:

Ruta a la Levada dos balcoes

Al final de la tarde visitamos uno de los puntos más importante de Madeira, y también uno de los más visitados. El Pico Arieiro es el tercer punto más alto de la isla con 1818 metros de altitud y desde donde se inicia una de las rutas de senderismo más destacadas de Madeira, la PR1 que va hasta el Pico Ruivo  que es el punto más alto con 1862 metros.

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Te contamos más sobre este sitio aquí:

Visita al pico do Arieiro

Iniciamos el cuarto día realizando otra de las rutas de senderismo más famosas de Madeira, la Levada de las 25 Fuentes. Esta ruta se inicia en el estacionamiento en la zona de Rabaçal y tiene una distancia de unos 8 kilómetros en total, un recorrido en plena naturaleza bordeando levadas y bosques de laurisilva.

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Te contamos más sobre esta ruta aquí:

Ruta a la Levada de las 25 Fuentes

El resto del día realizamos una ruta por diferentes miradores de camino al norte de la isla. Al ser Madeira tan abrupta y escarpada, encontramos muchos miradores tanto en la costa como en el centro de la isla, cada uno de ellos con más encanto que el anterior.

Te contamos todos los miradores que visitamos aquí:

Ruta de miradores de Madeira

Seguimos nuestra ruta por Madeira y el quinto día despertamos en la localidad costera de Porto Moniz, uno de los lugares más antiguos de Madeira que destaca por sus inmensas piscinas naturales formadas por la lava, ya que la isla tiene origen volcánico.

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Te contamos más de Porto Moniz aquí:

Qué ver en Porto Moniz

Desde Porto Moniz seguimos visitando varios puntos en la costa e interior de esta zona. La primera fueron las formaciones rocosas llamadas Ilheus da Ribeira da Janela, que parecen surgir del mar.

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Se pueden ver desde una playa de guijarros o desde un mirador al que se llega por un túnel que atraviesa la montaña. Una de ellas es muy parecida al Roque de la Bonanza, en la isla de El Hierro.

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Pasamos de la costa al interior, parando en el mirador Eira da Achada que también se conoce como mirador de la Ribeira da Janela. Desde este mirador se puede ver las parroquias de Seixal, São Vicente y Ponta Delgada, una vista natural impresionante.

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En este mirador hay un columpio para los niños, pero que realmente es un elemento perfecto para hacer un vídeo o tomar una foto muy instagrameable con el letrero de “I love Ribeira da Janela”.

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Seguimos hasta el parque forestal de Fanal, una zona boscosa situada entre las sierras de Seixal y de la Ribeira da Janela, un lugar idílico que cautiva por su ambiente mágico. En el bosque encontramos tilos centenarios cuyos troncos han desarrollado caprichosas formas.

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Este parque forestal es parte del bosque de laurisilva de Paul da Serra que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999. Se suele visitar muy temprano en la mañana cuando la niebla cubre toda la zona y le da un toque misterioso.

Volvimos a la costa y nuestra siguiente parada fue Seixal, otro de esos sitios imprescindibles en Madeira. Aquí llegamos a la hora de la comida y nos encontramos un restaurante precioso a orillas del mar con estas vistas.

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Seixal cuenta con piscinas naturales, formaciones de lava, miradores y playas de arena negra. Te contamos más aquí:

Qué ver en Seixal

Una de las últimas paradas del día fue el mirador del Velo de la Novia, una cascada que cae directamente al mar y que asemeja el velo de una novia, de ahí su nombre.

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El sexto día por Madeira despertamos en San Vicente, un pequeño lugar de playa que tiene una Iglesia Matriz y una gruta subterránea, que estaba cerrada temporalmente.

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A pocos kilómetros del centro se encuentra la Capilla de Nuestra Señora de Fátima, un pequeño templo blanco situado en la cima de una colina en el que destaca una torre campanario con relojes.

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La siguiente parada del día fue Santana, un lugar totalmente turístico que se ha vuelto imprescindible. Junto a la cámara municipal encontramos réplicas de las antiguas casas de Madeira, de forma triangular cubiertas por un tejado de paja.

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Muy cerca de las casas típicas encontramos una obra del famoso artista urbano Bordalo II, que trabaja con basura y chatarra. En Madeira hay otras obras suyas en Funchal y en Cámara de Lobos. El municipio de Santana tiene muchas zonas verdes y de senderismo, por lo que ha sido declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

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Aquí llegamos para comer en un restaurante que nos habían recomendado y que no nos defraudó. Pero también nos sorprendió lo encantador de este pueblo costero,  contamos lo que vimos aquí:

Qué ver en Porto da Cruz

El resto del día visitamos un par de miradores más incluidos en nuestro artículo de miradores que recomendamos no dejes de leer.

El séptimo día en la isla volvimos al Pico Arieiro, ya que en la primera vez fuimos por la tarde y encontramos niebla además de mucho viento y no llegamos al punto que queríamos. Así que decidimos volver por la mañana muy temprano para poder caminar hasta la famosa “escalera al cielo”.

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Después nos dirigimos a Machico, en el este de la isla. Aquí pasamos la tarde disfrutando de su ambiente relajado y conociendo algunos de sus monumentos como la Iglesia Matriz del siglo XV y el pequeño fuerte de Nuestra Señora del Amparo.

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Ya en la recta final de nuestro viaje por Madeira, en el que hicimos una ruta circular, el octavo día fuimos a realizar la ruta de senderismo de Punta de San Lorenzo. Una ruta totalmente diferente al resto ya que esta zona no es verde como las levadas. Se trata de una lengua de tierra de origen volcánico de unos 9 kilómetros de los cuales 6 conforman la PR8 Vereda da Ponta de São Lourenço. Te contamos más de esta ruta aquí:

Ruta a Ponta de São Lourenço

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Ya de regreso a Funchal nos detuvimos en la estatua Cristo Rey de Garajau que, salvando la diferencia, es parecida al Cristo Redentor de Río de Janeiro. Esta estatua fue erigida en 1927 en el mirador de Ponta do Garajau, en el municipio de Santa Cruz.

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En la tarde llegamos a Funchal y estuvimos paseando además de hacer algunas compras.

El último día en Madeira dedicamos un par de horas a conocer Monte en la parte alta de Funchal, aunque recomendamos que se le dedique al menos un día entero para poder visitar con calma el Jardín Tropical Monte Palace y el Jardín Botánico. También vimos la Iglesia de Nuestra Señora del Monte y, justo bajando la escalera, el punto donde parten los tradicionales carros de cesto, hechos de mimbre y montados sobre patines de madera, que arrastran dos hombres.

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Terminamos el viaje por la isla y solo nos quedaba ir al aeropuerto para regresar a Madrid. Definitivamente, nos encantó Madeira y, aunque en 9 días conocimos bastante, nos quedaron pendientes algunos lugares.

La comida en Madeira es un viaje en sí misma. Prueba la “espetada”, carne asada en brochetas de laurel; el “bolo do caco”, un pan tradicional servido con ajo y mantequilla; y el pez sable, que suele acompañarse con plátano y salsa de maracuyá. Todo esto, acompañado de un vino de Madeira o una poncha, hará que la experiencia sea completa. Te contamos más aquí:

Gastronomía en Madeira

La mejor forma de moverse por la isla es alquilando un coche, preferiblemente que sea automático ya que muchas calles son muy empinadas y estrechas, y muchas veces encontramos otros coches e incluso buses, por lo que hay que maniobrar y se puede calar el coche. Nosotros alquilamos a través de Discover Cars; si vas a alquilar lo puedes hacer desde aquí:

Alquiler de coche aquí

La forma más común de llegar a Madeira es por aire al Aeropuerto Internacional Cristiano Ronaldo, ubicado en Santa Cruz, a unos 20 minutos de Funchal. Nosotros viajamos desde Madrid con escala en Lisboa.

Otra opción interesante puede ser viajar en ferry desde las Islas Canarias, aunque esta alternativa es menos frecuente. También a Funchal llegan cruceros pero estos puede que solo paren unas horas en la capital.

Si tienes tiempo adicional, considera explorar los alrededores de Madeira:

  • Isla de Porto Santo: Conocida por sus playas de arena dorada y su ambiente relajado, es ideal para una escapada de un día. Nosotros decidimos no visitarla ya que fuimos en octubre y no íbamos a bañarnos.

Madeira es una isla que lo tiene todo: naturaleza, cultura, historia y gastronomía. Si viajas a Madeira en 9 días, tendrás la oportunidad de explorar sus encantadores pueblos y sus rincones más remotos. Planifica tu viaje con tiempo, lleva calzado cómodo para las caminatas y prepárate para enamorarte de esta joya atlántica.

¡¡Hasta el próximo post!!

Iradier Rovira Peña
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