San Vicente de la Sonsierra es una villa riojana situada en la margen izquierda del río Ebro y a los pies de la Sierra de Toloño, a poco más de 10 kilómetros al este de la localidad vinícola de Haro. Se sabe que la zona estuvo poblada desde la Prehistoria, aunque la villa nació en el siglo X como fortaleza militar en la línea fronteriza entre navarros y castellanos. En el siglo XI, la villa pasó a pertenecer al Monasterio de Leire hasta el siglo XIV cuando el rey navarro Sancho el Sabio le concedió independencia.

El siglo XVIII fue muy próspero para la villa, construyéndose casas con escudos nobiliarios y varias vías de comunicación con los alrededores que facilitaron el intercambio de escabeche del Cantábrico y aceite de ballena por el vino local.

Actualmente, la villa conserva un importante patrimonio histórico y monumental que merece mucho la pena descubrir.

Construida en el siglo XVIII en el lugar donde hubo una anterior ermita románica dedicada a San Sebastián y San Roque.

En esta agradable y tranquila plaza, de planta cuadrangular y estilo barroco, hay varios edificios importantes:

  • Casa Consistorial del siglo XVIII, con una planta baja porticada con varios arcos de medio punto.
  • Palacio de los Gil de Aguiriano, también del siglo XVIII.
  • Fuente de finales del siglo XIX, cuando se realizó la primera traída de agua al municipio.

Repartidas por las calles del casco histórico se pueden encontrar varias viviendas, muestras de arquitectura civil del lugar. Todas ellas son barrocas, con balcones y escudos nobiliarios.

Recorriendo las calles del casco histórico, mientras se asciende hacia el recinto fortificado, se pueden encontrar tres grandes murales en las paredes de tres edificios. Se trata de tres pinturas que dan a conocer diversos aspectos relacionados con el pueblo, y fueron realizados en 2017 por un artista riojano con pinturas acrílicas ecológicas. Estos murales son:

Conjunto arqueológico Santa María de la Piscina: el conjunto está formado por la Basílica de Santa María de la Piscina, templo románico del siglo XII, una necrópolis rupestre excavada en roca de los siglos XI a XVI, restos de un poblado semirrupestre y restos de atalayas.

Chozo de Larrá: los chozos o guardaviñas servían para dar cobijo a los agricultores durante sus descansos o algunas noches, siendo también almacenes de utensilios y alimentos o incluso puestos de vigilancia. Los del municipio datan del siglo XIX.

Los disciplinantes: representa las procesiones de Semana Santa en las que los Disciplinantes o Picaos se azotan la espalda; fiesta declarada de Interés Turístico Nacional en 2005.

Este espectacular conjunto se encuentra en la cima del cerro que domina el Ebro y está formado por el Castillo de San Vicente y la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor.

El Castillo de San Vicente formaba parte de la línea defensiva de Laguardia y Labastida y tenía tres cinturones de murallas escalonados formando tres recintos: el propio castillo del siglo XII en la cima, el cortijo del siglo XIII y el albacar del siglo XIV. El conjunto perdió su función militar en el siglo XVI cuando el Reino de Navarra se integró en Castilla, aunque volvió a ser utilizado en el XIX durante la primera guerra carlista.

En el complejo del castillo encontramos varias puertas de acceso, la Torre Mayor, la Torre del Reloj, la Ermita de San Juan De Arriba o de San Juan de la Cerca y restos de viviendas de los habitantes del pueblo.

La Torre Mayor tiene un mirador en su parte superior, desde el que se tienen vistas del propio recinto amurallado y del paisaje que rodea al pueblo, con el puente medieval sobre el río Ebro. El acceso es libre y gratuito.

La Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor se construyó en el siglo XVI en el patio de armas del recinto amurallado, y es de estilo gótico tardío. En el exterior destacan la torre campanario y el arco decorado de la portada; no pudimos ver el interior por encontrarla cerrada.

Existe una App llamada ARKIKUS Castillo San Vicente para tener una visita autoguiada del recinto amurallado y los demás puntos de interés del pueblo. Está disponible tanto en Google Play como en App Store.

El pueblo ha sido una zona dedicada al vino desde el comienzo de su historia, como así lo demuestran los lagares rupestres y los guardaviñas que se pueden encontrar en las cercanías del núcleo urbano. Existen algunas rutas de senderismo para descubrirlos, en los que también se verán ermitas, necrópolis excavadas en la roca e incluso dólmenes.

Además, se puede realizar una caminata a Santa María de la Piscina en una ruta circular de menos de 10 kilómetros. Según cuenta la leyenda, Don Ramiro Sánchez de Navarra participó en la toma de Jerusalén y entró en la ciudad por la Piscina Probática, donde encontró una imagen de la Virgen que llevó a Navarra. En su honor mandó construir esta iglesia, que recibió este nombre.

Fue un gran descubrimiento todo lo que pudimos conocer en San Vicente de la Sonsierra, aunque nos faltó tiempo para poder caminar por los senderos y conocer los legados de la historia dispersos por los paisajes que rodean al pueblo. Esperamos poder volver y seguir descubriendo los tesoros de esta zona que tanto nos ha gustado.

¡¡Hasta el próximo post!!

Rebeca Gavilán Yela
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