Cuba, con su mezcla de culturas y tradiciones, ofrece una gastronomía única que refleja su historia y diversidad. La cocina cubana se caracteriza por ser sencilla pero sabrosa, una fiesta para el paladar. Algunos de los platos más representativos son:
- Ropa vieja: el plato nacional de Cuba es un estofado de carne de res desmechada, cocinada con tomate, pimientos, cebolla y especias. Se suele servir con arroz blanco, frijoles negros y plátanos maduros fritos.
- Moros y cristianos o arroz moro: mezcla de arroz blanco y frijoles negros, un acompañamiento muy común en las mesas cubanas.
- Lechón asado: cerdo asado, marinado con ajo, limón y especias que adquiere protagonismo en celebraciones y festividades.
- Tostones y maduros: os tostones (plátanos verdes fritos) son crujientes y salados, mientras que los maduros (plátanos maduros fritos) son dulces y suaves.
- Flan de Leche: un postre cremoso y dulce, muy popular en la isla.
- Cascos de guayaba con queso: postre que combina la dulzura de la guayaba con la suavidad del queso crema.
- Dulce de coco: preparado con coco rallado, azúcar y especias.
En cuanto a las bebidas, son clásicos el mojito y el daiquiri, ambos con el ron como ingrediente principal. Menos conocido es el guarapo, que es jugo de caña de azúcar.
Si bien Cuba es conocida por sus «paladares» (restaurantes privados), también hay mercados, puestos callejeros y restaurantes estatales; los paladares suelen tener más abastecimiento de ingredientes y más variedad de platos. En la mayoría de estos, sobre todo en las poblaciones más turísticas, aplican un tipo de cambio muy ventajoso, pudiendo pagar incluso en euros. No fuimos a ningún restaurante estatal.
A continuación vamos recorrer varios lugares que visitamos, restaurantes en los que estuvimos y platos que disfrutamos.
Gastronomía en Cuba
Cienfuegos
La gastronomía de Cienfuegos se caracteriza por la influencia de la mezcla cultural que ha tenido a lo largo del tiempo. La presencia hispánica favoreció la incorporación de carne y embutidos a la cocina, aunque la ciudad mantuvo sus pescados y mariscos.
El plato más típico es la paella Covadonga o paella cienfueguera, que combina ingredientes de la tierra y del mar. Proviene de María Covadonga Llano González, una asturiana que llegó muy joven a Cienfuegos, por lo que es una adaptación de la paella española. Aunque está muy extendida en los paladares de la ciudad, el lugar más indicado para probarla es el Restaurante Covadonga, en Punta Gorda.
Nosotros descubrimos un paladar por sus buenas reseñas, llamado Bahía, al que fuimos a comer. Nos pusieron un rico caldo de vegetales cortesía de la casa para comenzar; después, tomamos una parrillada de langosta, camarones y pescado a la plancha y una caldereta de langosta, camarones y pescado en salsa de tomate; ambos platos espectaculares y acompañados con arroz blanco o moro y ensalada. Cada plato con su bebida (limonada) nos salió al cambio por unos 10€. ¡¡Totalmente recomendable!!
Para cenar fuimos a uno de los restaurantes más famosos de la ciudad, Casa Prado, que está frecuentado por extranjeros a los que les encanta la música en directo de la terraza superior. Nos decidimos por un filete de pescado al gratén con queso gouda y un lomo de cerdo a la parrilla, ambos acompañados con arroz blanco o moro y ensalada. Es una cocina más internacional pero igualmente sabrosa.

Nos quedamos con ganas de probar otro restaurante con buenas reseñas, Doña Nora, pero solo pasamos un día en Cienfuegos.
Además, hay locales para refrescarse con unos cócteles. El más típico es El Palatino, en el Parque José Martí, donde tomamos una piña colada y un daiquiri de fresa.

Trinidad
La cocina trinitaria es rica y variada, con carnes y pescados, mariscos, frijoles, arroz, frutas… Existe una gran variedad de paladares, casas de comida y puestos callejeros en los que degustar los platos típicos y otros de estilo más internacional.
Nosotros fuimos a comer al Restaurante San José, donde pedimos ropa vieja con tostones y arroz moro, y pollo al ajillo con boniato frito y arroz moro, acompañados de unos refrescantes zumos de guayaba y de piña. El local es bastante turístico, por los que los precios son un tanto elevados.
Para cenar fuimos a Los Conspiradores, junto a la Plaza Mayor, donde nos instalaron en la terraza y probamos ceviche mixto y picadito conspirador (croquetas de pescado, eperlán o pescado rebozado y camarones rebozados), acompañado de dos ricas limonadas naturales; no nos pudimos resistir a un postre dulce: flan cubano de la abuela.

El Nicho
En este bonito enclave del Parque Natural Topes de Collantes pasamos una mañana haciendo una pequeña ruta de senderismo, terminando justo a la hora de comer. En los alrededores del Centro de Visitantes hay varios restaurantes de comida criolla que recomendamos. Nosotros nos sentamos en el restaurante La Cascada, situado junto a la explanada donde dejamos el coche. Aquí nos ofrecieron varios platos típicos, pero elegimos el chivo al chilindrón que venía acompañado con un caldo de frijoles, arroz blanco, tostones (plátano verde frito), ensalada de pepino con tomate y fufú de plátano, que es una especie de puré de plátano verde.


Todo esto nos costó 10 euros por persona con bebida incluida. Estaba todo delicioso pero es una comida no apta para estómagos delicados.
También nos ofrecieron tamal que, al igual que en muchos países de Latinoamérica y el Caribe, es una masa de maíz rellena de pollo o cerdo adobado y que se hierve envuelto en hoja de plátano o del propio maíz.

Sancti Spiritus
De camino al Cayo de Santa María pasamos por Sancti Spiritus, donde paramos a comer. Nos decidimos por un restaurante situado en la misma carretera para no tener que entrar en la ciudad y así ahorrar tiempo. El restaurante se llamaba El Bucanero y nos sorprendió por su decoración tipo rancho y el precio de la comida. Bien es verdad que ese día solo tenían tres platos para elegir, pero nos parecieron adecuados y nos quedamos. Eran langosta enchilada, cerdo estilo fajitas y pollo estilo fajitas.
Nos decidimos por el cerdo y la langosta, que nos sirvieron bastante rápido, acompañados de arroz moro y fufú de plátano. Sin ser algo excepcional, nos pareció todo muy correcto.


La Habana
Durante nuestra estancia en La Habana pudimos probar varios platos muy ricos en distintos restaurantes privados o paladares, todos ellos en La Habana Vieja:
- Centro Asturiano, Paseo del Prado muy cerca del Parque Central: fuimos a cenar y tomamos langosta enchilada y un contundente arroz imperial con plátano macho, ropa vieja y queso.


- Donde Lis Restaurante&Bar, calle Tejadillo 163 entre Habana y Compostela: fuimos a comer y tomamos filete de pescado estilo Lis con salsa de crema, limón y aceitunas, y arroz frito con jamón, cerdo, pollo, camarones y tortilla de huevo.


- D’Lirios, en la planta baja de un edificio verde frente al Capitolio: fuimos a cenar y compartimos un plato llamado Mar y Tierra con pollo, cerdo, res, camarones, langosta y guarnición de yuca con mojo cubano y mariquitas de plátano. Luminoso y con un precioso cuadro de La Habana antigua.


- Paladar Nardos, en la primera planta del mismo edificio que el anterior: fuimos a cenar y tomamos pescado con boniato frito, masas de cerdo y limonada. Las raciones son bastante abundantes. Se puede pagar en euros a un tipo de cambio muy bueno (340 CUP en 2024) y devuelven en moneda nacional. El local es algo oscuro, pero el servicio muy amable y rápido. Nos gustó bastante y acudimos en una segunda ocasión, esta vez a comer y tomamos masas de pescado al ajillo con boniato frito y un plato llamado Cena Cubana con cerdo asado, yuca, arroz, frijoles y boniato frito.

En este mismo edificio verde frente al Capitolio, hay otros dos paladares con buenas reseñas: Trofeo, en la segunda planta, y Asturianito, en la tercera.
Estos son solamente algunos de los paladares de La Habana, pero hay otros que se suelen recomendar para turistas como Doña Eutimia, famoso por su ropa vieja y croquetas de yuca, San Cristóbal, visitado por Barack Obama, La Guarida, localización de la película Fresa y Chocolate, La Bodeguita del Medio, donde se puede comer además de probar su emblemático mojito… ¡Hay muchos donde poder elegir!
En La Habana también tuvimos ocasión de probar la comida callejera, en concreto el popular pan con lechón, que nos pareció delicioso.

Nos encantó y sorprendió muy gratamente la gastronomía cubana, reflejo de su historia y su gente: cálida y sabrosona. Al visitar la isla, dedicar tiempo a explorar su cocina es indispensable para captar toda su esencia.
¡¡Hasta el próximo post!!
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