Las Hoces del río Riaza, en la provincia de Segovia, son un impresionante paraje natural que ofrece a los amantes del senderismo una experiencia inolvidable. Con sus escarpadas paredes de piedra caliza y su diversidad de flora y fauna, es un destino perfecto para aquellos que buscan conectar con la naturaleza y disfrutar de vistas panorámicas.

Las Hoces del Río Riaza fueron declaradas Parque natural en 2004, con la finalidad de contribuir a la conservación y mejora de sus ecosistemas naturales. A pesar de que estas hoces no son tan conocidas como las del río Duratón, ofrecen un paisaje escarpado que se ha modelado por el paso del río Riaza desde hace millones años, dejando en algunos puntos paredes de 150 metros de altura que congregan a una de las poblaciones más numerosas de Europa de buitres leonados (653 parejas en 2018).

En estas hoces existen varias rutas de senderismo que se pueden realizar, pero la más popular es la Senda del Río que atraviesa la ruta PR-SG-6 dentro de la reserva y que entre el 1 de enero y el 31 de julio solo puedes transitar con una autorización que debes solicitar previamente a la Casa del Parque Natural, llamado al 921 53 24 59 o escribiendo al correo cp.riaza@patrimonionatural.org

Esta ruta es ideal para hacer una escapada de sábado y luego visitar algunos de los pueblos que están en sus alrededores. ¿Quieres conocer más sobre la Senda del Río? ¡Sigue leyendo!

Nuestro recorrido comenzó en la Casa del Parque Natural de las Hoces del Río Riaza, situada en Montejo de la Vega de la Serrezuela. Este centro de visitantes es un excelente punto de partida, ya que ofrece información detallada sobre el parque, mapas y recomendaciones para hacer de tu visita una experiencia segura y enriquecedora.

Además, es el lugar en el que debes presentarte antes de iniciar la ruta, ya que allí dan la autorización para transitar por el Parque Natural.

Dejamos el coche en el aparcamiento Hoces del río Riaza que se encuentra a un kilómetro del centro de Montejo de la Vega de la Serrezuela, un especio amplio y bien señalizado.

Desde el aparcamiento tomamos el sendero principal que nos llevó a través de un paisaje de ensueño, bordeando el río Riaza. El camino, bien marcado y de dificultad moderada, nos permitió disfrutar de la tranquilidad del entorno, rodeados de la majestuosidad de las hoces y la melodía del agua corriendo.

Hoces del río Riaza

A lo largo del trayecto, nos encontramos con varios puntos de observación, perfectos para detenerse y admirar las vistas de las paredes del cañón y un grupo de buitres leonados volando.

Los primeros 3 kilómetros de la senda transcurren por una pista forestal plana junto al río Riaza en la que se puede ver una amplia vega y también encontramos un puente que cruza el río desde donde se tienen estas vistas.

Hoces del río Riaza

Pasados los 3 kilómetros por la pista forestal, empezamos lo que se puede decir el tramo más complicado de la ruta, un ascenso por una senda marcada por el paso de los senderistas que poco a poco sube hasta los cortados.

Hoces del río Riaza

Se llaman cortados a las paredes formadas por la erosión que el río ha ido ejerciendo sobre los materiales por los que discurre. Las Hoces propiamente dichas aparecen desde el Embalse de Linares hasta el arroyo del Casuar, con paredes que alcanzan hasta 150 metros de altura.

Los elementos más significativos de este tramo son, por una parte los meandros y, por otra, los propios cortados.

Hoces del río Riaza

Seguimos la ruta hasta llegar a la llamada Cuesta del Convento, que en realidad se transforma en cuesta al regreso de la ruta pues ya estábamos en lo más alto de la cuesta. Desde allí se tiene la mejor vista de las Hoces del río Riaza con las paredes a ambos lados, el valle lleno de árboles y entre ellos las ruinas del Convento de San Martín de Casuar.

Hoces del río Riaza

Tras un descenso con desnivel bastante considerable, llegamos a las ruinas de la antigua iglesia del Casuar, nombre que procede de la Villa de Covasuar, donde estaba inicialmente y donada en el 913 al Monasterio de San Pedro de Arlanza, por Fernán González. Este hecho es conocido gracias a una referencia escrita del monasterio.

«Concedimus nostrum monasterium et nostram villam covasuar»

Hoces del río Riaza

Es un claro ejemplo de iglesia románica del siglo XI, estilo arquitectónico muy frecuente entre los pueblos de la comarca. La entrada a la iglesia se efectúa por el lado sur de la nave a través de un arco de medio punto y el ábside se sitúa al este.  En el año 1997 fue declarada, junto con su entorno Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento.

Desde este punto iniciamos nuestro regreso, ya que la ruta la comenzamos en la tarde y, a pesar de que era verano, no queríamos regresar de noche. Al llegar al primer tramo de la ruta, nos encontramos en los campos de cereal a un pequeño ciervo pastando que no se sintió intimidado por nuestra presencia.

Hoces del río Riaza

Como no realizamos la ruta al completo, fuimos en coche hasta la cantera del Parque Natural Hoces Río Riaza, desde donde se tienen unas vistas impresionantes del viaducto.

Viaducto del río Riaza

Este viaducto formó parte de la línea férrea entre Madrid y Burgos que actualmente se encuentra abandonada. Con su imponente estructura, es una obra de ingeniería que se integra de manera armoniosa con el paisaje natural, creando una escena que parece sacada de una postal.

Distancia: Aproximadamente 20 kilómetros ida y vuelta hasta el Embalse de Linares. Nosotros solo llegamos hasta las ruinas del Convento de San Martín del Casuar, que son 8 kilómetros ida y vuelta.

Duración: Entre 4 y 5 horas se realiza la ruta ida y vuelta hasta el embalse, dependiendo del ritmo y las paradas. Si solo realizas la ruta hasta las ruinas de San Martín del Casuar, el tiempo es de 2 a 3 horas.

Dificultad: Moderada, adecuada para senderistas con un nivel medio de experiencia.

Señalización: Buena, con varios paneles informativos a lo largo del camino.

Recomendaciones: Llevar calzado cómodo y adecuado para senderismo, agua y protección solar.

Las Hoces del río Riaza no solo ofrecen maravillas naturales, sino que también están rodeadas de pintorescos pueblos que merecen una visita. Entre ellos, destacan:

Montejo de la Vega de la Serrezuela: Punto de inicio de nuestra ruta, este pequeño pueblo es conocido por su tranquilidad y encanto rural. Nos encantó un molino de agua con un canal por donde va fluyendo el agua.

Montejo de la Vega de la Serrezuela

Maderuelo: Situado a unos 20 kilómetros, es un pueblo medieval con calles empedradas, casas de piedra y vistas espectaculares del Embalse de Linares. Te contamos más de este pueblo aquí:

Qué ver en Maderuelo en un día

Fuentelcésped: A unos 15 kilómetros, este pueblo ofrece una rica historia y arquitectura tradicional castellana.

Visitar estos pueblos es una excelente manera de complementar una jornada senderista, ofreciendo un vistazo a la vida rural y la historia de la región.

La ruta de senderismo por las Hoces del río Riaza es una experiencia que combina belleza natural, historia y tranquilidad en un solo recorrido, desde las impresionantes paredes de piedra caliza hasta las ruinas históricas y el viaducto majestuoso. ¡No olvides explorar los encantadores pueblos cercanos!

¡¡Hasta el próximo post!!

Iradier Rovira Peña
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