Bristol es una ciudad moderna con ambientes para todos los gustos. Se encuentra al suroeste de Inglaterra, cruzada por el río Avon, y es muy fácil llegar a ella. Desde el aeropuerto, hay un bus que deja en la estación central, Bristol Temple Meads y hace un recorrido por la ciudad antes de volver al aeropuerto; es el Bristol Flyer, que para justo al salir del aeropuerto, cuesta 11 libras ida y vuelta y funciona de día y de noche.
Desde la estación se puede comenzar el recorrido por la Redcliffe Way, en la que encontramos la bonita iglesia gótica St. Mary Redcliffe. Se puede visitar libremente, aunque nosotros no pudimos por ser domingo y estar celebrándose una misa.
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Seguimos recto hasta llegar a Pero’s Bridge, un concurrido puente peatonal por el que se llega a los bares y restaurantes del puerto (waterfront), el gran atractivo de la ciudad, al acuario y al centro de ciencias y planetario At Bristol (@t Bristol).
También está la Millennium Square, en la que vemos una gran bola de metal (el planetario) y un curioso árbol de la energía, fuentes en las que la gente se refresca en verano y una estatua en homenaje a Cary Grant, el famoso actor, ya que nació en esta ciudad.
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Desde aquí vamos a la Catedral de la Santísima Trinidad, también gótica y que tampoco pudimos ver por dentro debido a las misas; es lo que tienen los domingos. Nos conformamos con verla por fuera; es muy bonita.
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Enfrente está la Biblioteca Central.
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También el parque College Green y el imponente edificio semicircular del Ayuntamiento.
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Desde aquí sale Park Street, llena de tiendas y restaurantes; es bastante cuesta arriba hasta llegar al majestuoso edificio de la Universidad, que queda a la derecha.
Y al lado, el del Museo y Galería de Arte de Bristol, también precioso.
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Si seguimos caminando y giramos a la izquierda por la calle Uppr Byron, llegamos a unas escaleritas que nos llevan directamente al parque Brandon Hill, el más antiguo de la ciudad; allí va la gente a tumbarse al sol, a hacer picnic, a dar de comer a las ardillas… todo un remanso de paz. Caminando un poco por los senderos llegamos a la famosa Cabot Tower.
Se puede subir a la torre por una estrecha y empinada escalera de caracol para admirar las vistas de la ciudad. Es gratis.
Desde la torre puede saber la distancia en millas que hay a diferentes puntos como 770 millas a Madrid o las millas que hay hasta Roma, Paris o Atenas.
Hasta se puede ver el famoso puente colgante de Clifton, uno de los iconos de la ciudad, que no pudimos acercarnos a ver por falta de tiempo.
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Después, volvimos a bajar por Park Street para regresar a la catedral y dirigirnos desde allí a la parte vieja de la ciudad, pasando por el teatro Hippodrome y las cascadas, punto de encuentro de los bristolianos.
Callejeando, pudimos ver la iglesia de Saint Stephen’s, la bonita fachada del lujoso hotel Harbour y, enfrente, las estrechas calles de Saint Nicholas Market, con tiendas de lo más variopinto y multitud de restaurantes internacionales. ¡Ojo, que los domingos cierra la mayoría de puestos! Aun así, el paseo ya deja imaginar lo bohemio del ambiente en un día de apertura.
También tuvimos un momento para pararnos a mirar el río y la cantidad de embarcaciones que surcaban sus aguas, aunque no para dar un paseo en barco; lástima porque parecía de lo más apetecible…
Durante nuestro recorrido, nos llamó mucho la atención las hileras de chimeneas que tienen todas las casas y que dan un toque encantador a la ciudad.
Y, ya en el camino de vuelta hacia la estación, vimos a lo lejos la iglesia de Saint Peter y en la calle Victoria, la de Temple, construida originariamente por los caballeros templarios.
Y esto es todo lo que nos dio tiempo a ver en Bristol, ya que solo tuvimos unas horas.
Para comer, a pesar de ser una ciudad con una amplísima oferta, nos decidimos por uno de los muchos pubs de la cadena Wetherspoon, ya que tienen variedad de platos y son bastante económicos.
Para los que tengáis más tiempo, podemos añadir que Bristol es una ciudad con muchas cosas para hacer:
  • Visitar sus museos: además del Museo y Galería de Arte de Bristol y @t Bristol, están M Shed, SS Great Britain (es un barco)…
  • Visitar sus mercados: además del de Saint Nicholas, están Harbourside Market, Tobacco Factory Sunday Market,  Bristol Flea Market…
  • Descubrir el arte urbano de grafittis.
  • Dar un paseo en ferry
En las afueras, se puede ir al zoo, uno de los mejores de toda Europa, al Jardín Botánico de la Universidad de Bristol, o al castillo de Blaise.
Por último, decir que Bristol es un muy buen punto de partida para descubrir otras ciudades cercanas: Bath, Avebury, Salisbury y Stonehenge, Glastonbury, Cardiff, Gloucester o la región de los Cotswolds. Nosotros  fuimos a Bath, ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1987.
A buen seguro que volveremos, para ver las cosas que nos quedaron pendientes o, por qué no, para visitar alguna de estar otras localidades cercanas.
¡¡Hasta el próximo post!!
Qué ver en Bristol en un día
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