Labastida, Bastida en euskera, es un bonito pueblo de la comarca de la Rioja Alavesa, situado entre la Sierra de Toloño al norte y el río Ebro al sur.
La zona estuvo habitada desde la antigüedad como así lo demuestran las numerosas necrópolis altomedievales repartidas por sus campos. Fue recinto amurallado del Reino de Navarra desde el siglo X hasta el año 1200, cuando pasó a formar parte de la Corona de Castilla; de hecho, el nombre de Labastida proviene de bastión o lugar fortificado.
La villa como tal fue fundada por el rey Fernando III en el año 1242, y en el siglo XVI se incorporó definitivamente a Álava. Épocas gloriosas como la Edad de Oro, en los siglos XVI y XVII, hicieron de Labastida una de las villas más ricas y blasonadas de la comarca, con un casco histórico que ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico en 1984.
Hoy en día, Labastida es un pueblo en el que conviven historia, arte, tradiciones, vino, gastronomía y naturaleza, siendo ideal para visitar en un fin de semana junto con varios lugares interesantes en los alrededores.
Qué ver en Labastida
Ermita del Santo Cristo
Situada en la parte más alta de la villa, el Cerro de la Mota, se trata de un templo fortificado, reminiscencia de un pasado de conflictos entre los reinos de Navarra y Castilla. Sus alrededores fueron el origen de la villa, con unos asentamientos que se extendieron ladera abajo con el paso del tiempo.
Construida en el siglo XII, es de estilo predominantemente románico aunque con elementos góticos. La portada románica con seis arquivoltas está coronada por una espadaña barroca. Solo vimos su exterior al encontrarla cerrada.

Frente a la puerta del templo, un mirador permite contemplar una magnífica vista del pueblo y las amplias extensiones de viñedos.


Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Construida entre los siglos XVI y XVIII, tiene mezcla de estilos renacentista y barroco, destacando su torre barroca de 60 metros de altura y sus grandes dimensiones, casi de catedral. Es el primer lugar del País Vasco donde se construyeron columnas salomónicas, aunque no pudimos verlas por encontrarla cerrada por obras.

Plaza de la Paz
Es la plaza mayor del pueblo, centro neurálgico donde se reúnen sus habitantes y se celebran fiestas. En ella se encuentra el Ayuntamiento, justo enfrente de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Se trata de un palacete de estilo barroco tardío construido en el siglo XVIII, con una fachada ricamente decorada y rematada por una terraza abalaustrada.

Calle Mayor
La villa fue en su momento uno de los principales núcleos de población de la zona por lo que esta calle, que parte de la Plaza de la Paz, concentra numerosos palacios. Uno de los más importantes es el Palacio de los Paternina del siglo XVI, en el que se reunía la alta alcurnia de la sociedad de la villa; tan importante fue que Napoleón lo eligió para alojarse en él durante dos días cuando pasó con sus tropas por la zona.
Otro es el Palacio de Garaizábal, con una llamativa fachada con decoración de rombos y rectángulos, un gran escudo y un friso decorado con flores y frutas.

Encontramos, además, gran número de elegantes casas blasonadas de muros gruesos y balcones floreados.

Arcos de Toloño y de Larrazuría
Estos arcos corresponden a puertas de la primitiva muralla de Labastida, pero construidos posteriormente; existió un tercer arco, el Arco de San Vicente, actualmente desaparecido. El Arco de Toloño es el más antiguo, y se encuentra detrás de la Ermita del Santo Cristo. De estilo barroco, está coronado por un frontón con una hornacina que contiene una réplica de la Virgen de Toloño.

El Arco de Larrazuría, al final de la calle Mayor, sirve de entrada al casco histórico del pueblo. También es de estilo barroco aunque coronado con un templete renacentista que tiene una hornacina con una imagen de la Virgen y el Niño por una parte y un escudo por la otra.

Muralla
En la calle El Frontín, un solar acoge los restos de la primitiva muralla. Corresponde al Paseo de Ronda, un estrecho sendero sobre la propia muralla que tenía función de vigilancia; bajo ella se observan varias cuevas eremíticas, excavadas en la roca.

Murales
En Labastida hay varios murales, destacando uno situado junto a la muralla y dedicado a los usos y costumbres del pueblo.

Lagar de la Mota
Muchas de las casas de Labastida aún conservan en su interior lagares como este, utilizados antiguamente para la fabricación y consumo propios de vino. El lagar de la Mota es una construcción excavada en el suelo y cubierta por un tejado de madera, que también fue utilizada como lavadero. Está situado detrás de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Visita a bodegas
Son muchas las bodegas que elaboran vinos de gran calidad, pero no todas son visitables. En la oficina de turismo se puede solicitar información sobre las que frecen visitas guiadas.
Lagares rupestres
En las proximidades del pueblo, escondidos entre los viñedos, se pueden encontrar hasta doce lagares excavados en la roca, todos ellos visitables. Estos lagares datan del siglo XI y estuvieron en funcionamiento hasta el XVII. Nosotros visitamos el de Montebuena Norte, que es el más accesible y el mejor conservado, pues aún se observan los huecos para los anclajes de la maquinaria utilizada para prensar la uva.


Nosotros fuimos solo a este lagar en coche por la carretera N-232a, pero existe una ruta circular de unos 10 kilómetros que recorre los doce lagares y se completa en unas dos horas y media andando.
Los otros lagares rupestres son Montebuena Sur, Atxalde, Fonsagrada, Iscorta, La Torera, Las Piletas, Los Arenales, Marrate, Mugazabal, San Cristóbal y Santurnia.
Necrópolis de Remelluri
Como nos atrae mucho el arte funerario, no podíamos dejar de visitar esta impresionante necrópolis cristiana, que data del siglo X y está compuesta de unas 300 sepulturas antropomorfas orientadas hacia el este. Se llega por la carretera A-3202 y, a unos 2 kilómetros a la izquierda, se coge un desvío atravesando una puerta metálica hasta llegar a un claro para dejar el coche y caminar pocos metros hasta la necrópolis.

Guardaviñas
Los chozos o guardaviñas son construcciones de piedra que sirvieron a los viticultores para refugiarse ante las inclemencias del tiempo pero que perdieron su función al sustituir mulas por tractores. Se pueden ver dispersos por los viñedos.

Alrededores de Labastida
Varios son los lugares para visitar en los alrededores de Labastida:
- Salinillas de Buradón, pequeño pueblo amurallado.
- Laguardia y su ruta de dólmenes
- Elciego, un pueblo con historia, arte y bodegas.
- Vitoria, la capital de la provincia de Álava, con su patrimonio monumental y su ruta de murales.
- Haro, la capital del Rioja.
Nos gustó mucho nuestra visita a Labastida, aunque fue corta, apenas un día. Esperamos poder volver para seguir descubriendo más rincones de este pueblo y otros de la Rioja Alavesa.
¡¡Hasta el próximo post!!
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