En el corazón de Castilla-La Mancha, a apenas 10 km de la localidad de Daimiel (Ciudad Real), se encuentra uno de los humedales más emblemáticos de Europa: el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel.

Fue declarado Parque Nacional el 28 de junio de 1973 y forma parte de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda desde 1981, además de estar protegido como ZEPA y humedal Ramsar desde los años 80.

Este oasis manchego, formado por la confluencia de los ríos Cigüela y Guadiana y alimentado por el acuífero 23, ofrece un ecosistema singular que vale la pena visitar especialmente si te apasionan la naturaleza, las aves y los entornos lacustres únicos.

Las Tablas de Daimiel son el último vestigio de las denominadas “tablas fluviales”, ecosistemas que antaño abundaban en la llanura manchega. Este entorno se formó por la interacción de aguas superficiales (desbordes naturales) y subterráneas (acuífero 23), lo que propicia un mosaico de agua dulce y salobre que sostiene una biodiversidad excepcional.

Durante siglos, estas zonas húmedas fueron utilizadas para la caza acuática por figuras como el general Prim o el rey Alfonso XII en el siglo XIX. En los años 60 y 70 la desecación para la expansión agropecuaria amenazó su supervivencia. En 1973 se declaró Parque Nacional y, desde entonces, se han desarrollado medidas de conservación que permitieron una recuperación notable, especialmente tras las lluvias abundantes de 2009-2010 que restablecieron buena parte del humedal.

En abril de 2025, gracias a un periodo húmedo excepcional, aproximadamente el 55 % de la superficie inundable estaba cubierta de agua. Más de 6 000 visitantes en un solo día y previsiones de igualar los récords históricos de 2010 han convertido a Las Tablas en un destino destacado para el turismo de naturaleza

Visita a Las Tablas de Daimiel

Las Tablas de Daimiel es un humedal que se ha formado por la confluencia del río Guadiana con su afluente Gigüela y, al no tener zonas con tierras elevadas, forma una gran extensión de agua denominada tablas fluviales, un ecosistema típico de la Mancha. 

Las Tablas de Daimiel

Este Parque Nacional ha recibido varios reconocimientos por la importancia que tiene para el ecosistema y la conservación de ciertas especies, entre ellos: Reserva de la Biosfera desde 1981, Humedal de importancia internacional por el convenio Ramsar en 1982 y zona de especial protección para las aves desde 1988.

Las Tablas de Daimiel

El parque se encuentra a unos 10 kilómetros de Daimiel y tiene carretera de acceso hasta el centro de visitantes, desde donde salen varias rutas para realizar caminando: la llamada ruta Isla del Pan (2 kilómetros), la Laguna Permanente (800 metros) y Torre de Prado Ancho (1,5 kilómetros). Nosotros hicimos la de la Isla del Pan, que es la más conocida por las pasarelas de madera construidas sobre la vegetación y el agua.

Este recorrido desde el centro de visitante se puede realizar hacia la derecha o la izquierda, ya que es circular. Nosotros iniciamos por la derecha y lo primero que encontramos es la laguna de aclimatación, donde se ven, principalmente, diferentes especies de patos.

Seguimos el recorrido y nos encontramos con la Isla de la Entradilla, donde empiezan las pasarelas de madera de esta ruta, que seguramente es la imagen más representativa del parque.

Las Tablas de Daimiel

Tomando esta pasarela a la derecha llegamos a la Isla del Descanso. Aquí se puede apreciar cómo afectó la pasada sequía al parque, ya que se encontraba totalmente sin agua y nos enseñó una imagen que lo demuestra, como una barca a ras de suelo.

Las Tablas de Daimiel

La siguiente parada en la ruta es la Isla del Pan, que es la más grande y donde hay, en una pequeña elevación, un observatorio de aves, desde la que se puede apreciar un poco la extensión del parque.

Las Tablas de Daimiel

Desde aquí sigue en un pequeña ruta circular que te lleva nuevamente a las pasarelas de madera, pero antes pasamos por un pequeño Bosque de Tarayales, la única especie de árboles que crecen dentro del parque debido a que soportan suelos inundados y cierto grado de salinidad, por lo que son perfectos para humedales.

Las Tablas de Daimiel

Ya de vuelta a la pasarela principal, seguimos por la izquierda para llegar a la Isla del Maturro, la última isla de la ruta de la Isla del Pan. Este trayecto tiene agua y una de las pasarelas más bonitas de todo el recorrido.

Las Tablas de Daimiel

Aquí también hay casetas para observar aves y otras plataformas abiertas para observar los humedales. Este parque es ideal en temporadas de avistamiento de aves para ver un sinfín de especies; nosotros vimos un grupo de flamencos volando, a lo lejos lo que creemos que es una grulla y tuvimos mucha suerte de ver también un zorro corriendo entre la vegetación.

Al final de esta isla se regresa al centro de visitantes; estaba ya atardeciendo y llegaba bastante gente para contemplar la puesta de sol. Por ello no hicimos las otras rutas que comentamos anteriormente, y porque queríamos hacer una última parada antes de emprender el viaje de regreso a Madrid.

Muy cerca de las Tablas de Daimiel se encuentra el molino de Molemocho, que es un antiguo molino de agua habilitado como museo en el que se puede aprender cómo funcionan estos molinos aprovechando la fuerza del agua. Se llega a través de un bonito puente de piedra caminando desde el aparcamiento y la entrada es libre y gratuita.

Las Tablas de Daimiel

Para finalizar, también queremos recomendar la visita a la laguna de Navaseca. No es parte de las Tablas de Daimiel, pero es un lugar perfecto para avistamiento de aves. Se encuentra muy cerca del pueblo de Daimiel y se han colocado casetas para avistar aves.

Nosotros nos acercamos antes de llegar a Las Tablas de Daimiel. Pudimos ver, además de unos preciosos juncos, muchos patos y un grupo de flamencos echándose la siesta; aquí recomendamos llevar unos prismáticos o una cámara con un buen teleobjetivo para poder más de cerca estas preciosas aves.

Cerca del parque hay varios atractivos interesantes:

  • La Motilla del Azuer, un asentamiento de la Edad de Bronce único en Europa, a pocos kilómetros del parque: merece una visita para entender la historia local.
  • En Daimiel puedes visitar el Centro de Interpretación del Agua SAVIA, antiguo Instituto Laboral diseñado por el arquitecto Miguel Fisac: excelente complemento para comprender el vínculo entre agua y patrimonio cultural.
  • También puedes descubrir el Museo Comarcal, iglesias como Santa María La Mayor o San Pedro Apóstol.

Visitar las Tablas de Daimiel es sumergirse en un ecosistema único donde el agua, las aves y la historia confluyen en un escenario natural vibrante. Tanto si optas por recorrerlo por libre como guiado, la experiencia te conecta con la esencia de La Mancha húmeda, recuperando un legado que estuvo a punto de desvanecerse.

¡¡Hasta el próximo post!!

Iradier Rovira Peña
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