MĂșnich es una de las ciudades mĂĄs bonitas de Alemania, capital de Baviera desde el siglo XVI. En un principio, la zona estuvo habitada por los celtas, desarrollĂĄndose posteriormente la poblaciĂłn en torno a un mercado en el cruce de importantes rutas comerciales junto al rĂ­o Isar. La ciudad como tal fue fundada en 1158 por Enrique el LeĂłn, duque de Baviera y Sajonia; los terrenos pertenecĂ­an a unos monjes y de ellos tomĂł su nombre, “Munchen”.  Durante la Edad Media, la ciudad creciĂł en importancia y se convirtiĂł en la residencia de los duques de Baviera. En el siglo XVI, la dinastĂ­a Wittelsbach estableciĂł su poder en MĂșnich, convirtiĂ©ndose en capital del Ducado de Baviera y alcanzando gran desarrollo cultural y arquitectĂłnico.

MĂșnich experimentĂł momentos tumultuosos durante el siglo XX. Fue lugar de nacimiento del movimiento nazi y escenario del putsch fallido de Hitler en 1923. Durante la II Guerra Mundial, la ciudad sufriĂł graves daños por los bombardeos aliados. Posteriormente, experimentĂł una reconstrucciĂłn masiva y se convirtiĂł en un centro econĂłmico y cultural, sede de numerosas empresas multinacionales.

Hoy en dĂ­a, MĂșnich es la tercera ciudad mĂĄs grande de Alemania tras BerlĂ­n y Hamburgo. Mundialmente conocida por su cerveza y su celebraciĂłn anual Oktoberfest, destaca por su calidad de vida, festivales culturales y su equipo de fĂștbol, el FC Bayern MĂŒnchen.AademĂĄs, conserva un extraordinario casco histĂłrico plagado de monumentos.

Es la plaza central de la ciudad y la mås representativa. Debe su nombre a la MariensÀule o columna de María levantada en el centro de la plaza en el siglo XVII. A lo largo de la historia, ha sido escenario de festejos, ajusticiamientos e incluso bodas reales. Ademås, en ella estån el Viejo Ayuntamiento (Altes Rathaus) del siglo XV y el Nuevo Ayuntamiento (Neues Rathaus) de los siglos XIX-XX.

Impresionante edificio de estilo neogĂłtico con una fachada de 100 metros de longitud, una torre de 85 metros de altura y un reloj carillĂłn llamado Glockenspiel; se pone en marcha todos los dĂ­as a las 11:00 y las 12:00, de marzo a octubre tambiĂ©n a las 17:00. En la esquina occidental hay un dragĂłn llamado Wurmeck. SegĂșn la leyenda, un gran dragĂłn sobrevolaba la ciudad en Ă©poca de peste; sus habitantes lo mataron de un cañonazo, salvando a la poblaciĂłn de la enfermedad. Se puede entrar de forma gratuita pero la torre tiene un mirador al que se puede subir con coste.

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Es un edificio que destaca por su sencillez.  Fue construida con ladrillo rojo en el siglo XV, en sustituciĂłn de una anterior iglesia romĂĄnica del siglo XII. Destacan sus dos torres de 99 metros de altura terminadas en dos cĂșpulas verdes. En el interior, igualmente sencillo, se puede ver la llamada “pisada del diablo”: segĂșn la leyenda, el arquitecto de la catedral pactĂł con el diablo para que Ă©ste no causara incidentes durante la construcciĂłn y, a cambio, el templo no tendrĂ­a ventanas; no obstante, el diablo fue engañado y dejĂł su huella a la entrada de la catedral. Se puede entrar de forma libre y gratuita.

Es el edificio mĂĄs antiguo de MĂșnich y templo catĂłlico mĂĄs antiguo de Alemania. Se construyĂł en el siglo XIII, sobre una pequeña capilla del siglo XI. En el exterior destaca su torre campanario del siglo XVII, con 56 metros de altura, a la que se puede subir (escalera con 300 peldaños) para admirar la vista panorĂĄmica de la ciudad, con coste. En el interior destacan los soberbios frescos del techo.

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Karlstor, Isartor y Sendlinger Tor son las tres puertas que se conservan de las cuatro que tenĂ­a la antigua muralla medieval, que fue derribada a finales del siglo XVIII para favorecer la expansiĂłn de la ciudad. Las tres datan del siglo XIV y estĂĄn situadas en las plazas homĂłnimas.

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Fue construida a mediados del siglo XVIII por los hermanos Asam, de ahĂ­ su nombre. EstĂĄ inspirada en la Iglesia de San Carlos de las Cuatro Fuentes de Roma. Tiene una espectacular fachada barroca y un abrumador interior rococĂł, con un fresco en el techo sobre la vida de San Juan Nepomuceno. No es de las iglesias mĂĄs conocidas de MĂșnich pero bien vale la pena una visita. La entrada es gratuita.

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Se construyĂł en el siglo XIV y fue la primera residencia de los gobernantes bĂĄvaros, que lo utilizaron entre 1385 y 1918. Tiene 130 habitaciones llenas de lujo y 10 patios.  En la visita se ven bastantes salas, por lo que hay que dedicarle entre dos y tres horas. De entre todas, destaca el Antiquarium, una sala renacentista con una gran colecciĂłn de frescos.

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También es muy bonita la Capilla de Maximiliano I. La visita se puede completar con el Tesoro, que es una gran colección de joyas, orfebrería, esmaltes, cristal y marfil, y el Teatro Cuvilliés.

La visita a la Residencia tiene coste, adicional es la entrada al Tesoro y al Teatro.

Junto a la Residenz estĂĄ el Teatro Nacional.

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Situada en la Odeonsplatz, esta bonita iglesia llama la atención por su color amarillo y sus dos torres. Es uno de los mejores ejemplos del barroco en Europa, estando inspirada en la Basílica de Sant’Andrea della Valle en Roma. En el interior están los sepulcros de varios miembros de la familia Wittelsbach. La entrada es gratuita.

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Es un callejón que era utilizado para evitar tener que saludar a los nazis en la Odeonsplatz, que era uno de los centros del nazismo en la ciudad. Hoy en día se puede apreciar un sendero de adoquines de bronce, de 18 metros de longitud, en homenaje a aquellos alemanes que no estaban de acuerdo con el régimen de Hitler.

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Aunque no se trata de una visita cultural, es un imprescindible en la ciudad, ya que es una de las cervecerĂ­as mĂĄs famosas del mundo. Fue fundada en 1589 por Guillermo V para el suministro a la Corte. En 1828 el rey Luis I de Baviera ordenĂł que se abriera a todo el pĂșblico, con lo que empezĂł a ser frecuentada por poetas, mĂșsicos, pintores y polĂ­ticos; incluso Hitler empezĂł a dar allĂ­ sus discursos nazis.

AquĂ­ todo el mundo toma grandes jarras de cerveza y salchichas. Pero tambiĂ©n hay opciones si nos gusta la cerveza, como  el Apfelschorle, un zumo de manzana con gas, y el Spezi, una mezcla de Coca Cola y Fanta.

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Imposible no hacer menciĂłn de la Oktoberfest, que se iniciĂł en 1810 con motivo del matrimonio entre Luis I de Baviera y Teresa de Sajonia y con el tiempo se ha convertido en el principal atractivo turĂ­stico de Munich.

Son edificios de estilo dórico en homenaje a la Acrópolis de Atenas. Uno de ellos es la Gliptoteca, un museo que alberga una colección de esculturas griegas y romanas. Estos edificios estån situados en la Königsplatz, un gran espacio construido en el siglo XIX por orden de Maximiliano I; años después, se utilizaría para desfiles militares nazis. Por suerte, ya no queda rastro de aquellos tiempos y ahora es lugar frecuentado para ver el atardecer.

Se trata de un arco del triunfo construido a mediados del siglo XIX para conmemorar la victoria del ejército båvaro sobre Napoleón. Estå coronado por Bavaria, la figura alegórica femenina de Baviera.

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Se trata de una torre de televisiĂłn de 291 metros de altura que tiene un mirador en la Ășltima planta. Merece la pena subir para admirar las vistas del Parque OlĂ­mpico, construido para los Juegos OlĂ­mpicos de 1972, y la Torre BMW, sĂ­mbolo de la potencia industrial que es la ciudad y uno de sus iconos arquitectĂłnicos. La subida a la torre tiene coste.

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Es uno de los parques urbanos mĂĄs grandes del mundo y estĂĄ situado al noreste de la ciudad, junto al rĂ­o Iscar. Se construyĂł en el siglo XVIII y tiene diversos monumentos como los monĂłpteross (templetes) y la Torre China, que es una pagoda de madera y alberga una cervecerĂ­a. AdemĂĄs, hay un canal artificial llamado Eisbach con olas para practicar surf.

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MĂșnich es una ciudad con vuelo directo desde Madrid, a 2 horas y media. El aeropuerto estĂĄ a 30 kilĂłmetros al noreste de la ciudad,  y es uno de los mĂĄs modernos de Europa, con dos terminales que se conectan en la zona del Munich Airport Centre.

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La forma mĂĄs habitual y rĂĄpida para ir del aeropuerto al centro de la ciudad es coger las lĂ­neas de tren S1 y S8, que llevan a la EstaciĂłn Central y a la Marienplatz.  TambiĂ©n se puede coger el autobĂșs Lufthansa Airport Bus que lleva igualmente a la EstaciĂłn Central. Desde aquĂ­ se puede coger el metro para llegar a nuestro destino.

Si se dispone de mĂĄs tiempo, varios son los lugares interesantes para conocer:

  • Palacio de Nymphenburg, a unos 8 kilĂłmetros al oeste de la ciudad.
  • Campo de concentraciĂłn de Dachau, a 13 kilĂłmetros  al noroeste.
  • Ciudad medieval de Augsburgo, a 80 kilĂłmetros al noroeste, cuyo sistema de gestiĂłn del agua es Patrimonio de la UNESCO desde 2019. 50 kilĂłmetros mĂĄs adelante estĂĄ el parque temĂĄtico Legoland.
  • Castillos de Neuschwanstein y Hohenschwangau, a mĂĄs de 100 kilĂłmetros al suroeste, casi en la frontera con Austria. A pesar de la distancia, es una de las excursiones mĂĄs tĂ­picas desde MĂșnich.
  • Ratisbona, encantadora ciudad a 14 kilĂłmetros al noreste.
  • Nuremberg, a 170 kilĂłmetros al norte.
  • Sazlburgo, preciosa ciudad austriaca cuyo centro histĂłrico es Patrimonio de la UNESCO desde 1996.
MĂșnich

Terminamos asĂ­ este pequeño resumen de algunos de los imprescindibles de MĂșnich, una ciudad fascinante que ofrece mĂșltiples atractivos para mucho mĂĄs de dos dĂ­as.

ÂĄÂĄHasta el prĂłximo post!!

Rebeca GavilĂĄn Yela
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