Marvão es un precioso pueblo fortificado, uno de los más bonitos del Alto Alentejo, que está situado dentro del Parque Natural de la Sierra de San Mamés y muy cerca de la frontera española de Valencia de Alcántara. Enclavado en la parte más alta de la sierra, a más de 800 metros de altitud, su origen se remonta a la Prehistoria, siendo ocupada la zona posteriormente por los romanos. Fue en la Edad Media cuando surgió la villa como tal con su fundación en el siglo IX por Ibn Marwan (de ahí su nombre), fundador también del reino de Badajoz. En el siglo XIII fue incorporada al nuevo reino de Portugal.

Marvão conserva toda su esencia medieval, con una muralla que rodea un núcleo urbano de calles estrechas y casas blancas de los siglos XIV y XV. Por ello, forma parte de la Red de Ciudades y Villas Medievales, junto con siete localidades españolas.

La mejor forma de conocer el pueblo es pasear por sus calles, ya que en su mayor parte son peatonales. Vamos a conocer sus principales puntos de interés

Qué ver en Marvão

Muralla

Don Dinis, el rey Dionisio I de Portugal, mandó construir la muralla en el siglo XIV, siendo modificada en siglos posteriores. Su perímetro es de más de 2 kilómetros y tiene 3 accesos a la villa:

 – Portas de Rodão (siglos XIV-XVII): es la entrada por la que llegamos caminando al pueblo tras dejar el coche en el aparcamiento gratuito extramuros. Tiene dos arcos de entrada, escaleras, un cañón… Ya nos va dando una idea de lo que encontraremos en la villa.

Castillo de Marvão

– Portas da Vila (siglos XIV y XVII): en el extremo opuesto a las anteriores, también son dos arcos de entrada, escaleras y un cañón.

Castillo de Marvão

– Porta da Traição (siglo XVII): situada dentro del recinto del castillo.

Castillo de Marvão

Fue mandado construir por Ibn Marwan, que se refugió en él durante su lucha contra el emirato de Córdoba. También fue escenario de la Reconquista y de otros varios conflictos posteriores. El conjunto, muy bien conservado, es una superposición de fortalezas de diversos períodos de construcción.

Castillo de Marvão

Si ya por fuera impresiona, su interior es uno de los más espectaculares que hemos visto, lleno de rincones bellísimos.

Destacan la cisterna, que acumulaba agua hasta para 6 meses, y la Torre del Homenaje, además de varios miradores con torres vigías y cañones, que ofrecen vistas espectaculares tanto del paisaje como del propio castillo.

Castillo de Marvão

La entrada al castillo es muy asequible, solo cuesta 1,50€ en 2022.

Jardín del castillo de Marvão

En el exterior del castillo hay un bonito y cuidado jardín con una fuente y arbustos en forma de laberinto, que es una de las imágenes más típicas de Marvão.

Marvão

Iglesia de Santa María

Capilla gótica del siglo XIV, que primero perteneció a la Orden del Hospital o de San Juan de Jerusalén y después a la Orden de Malta. Actualmente alberga el Museo Municipal, que tiene un pequeño coste de entrada.

Marvão

Fuente del municipio

Gran fuente del siglo XVIII, que inicialmente estaba extramuros y en el siglo XIX se trasladó piedra a piedra a su ubicación actual.

Marvão

Iglesia del Espíritu Santo

Templo del siglo XVI que presenta un portal renacentista con una imagen de la Virgen en piedra.

Marvão

Casa del gobernador

Es una casa-palacio del siglo XVII, que está junto al antiguo Seminario de la villa. Destacan sus balcones de hierro forjado.

Marvão

Picota

Símbolo del poder judicial, era el lugar donde se aplicaban castigos corporales aunque nunca la pena de muerte, que se aplicaba en la horca fuera de la villa. Se encuentra en la pequeña Praça do Pelourinho, presidida por la Torre del Reloj del edificio de la antigua prisión.

Marvão

Iglesia de Santiago

Iglesia del siglo XIV que también perteneció inicialmente a la Orden del Hospital y después a la de Malta. Fue reformada en los siglos XVII y XVIII.

Marvão

Chafurdão

En el parque situado enfrente de la iglesia de Santiago encontramos la réplica de esta especie de choza, un tipo de vivienda antigua típica de la Serra de San Mamés;  está hecha con piedras y un techo de paja.

Marvão

Capilla del Calvario

Pequeña iglesia circular, situada en la parte más oriental y baja del pueblo, frente a un baluarte de la fortificación.

Marvão

Rincones con encanto

Recorriendo las calles se pueden encontrar hermosos rincones en los que el tiempo parece haberse detenido.

Marvão

Convento de Nuestra Señora de la Estrella

Situado fuera del recinto amurallado, fue fundado a finales del siglo XV en estilo gótico, pero se modificó profundamente en el siglo XVIII. Lo encontramos cerrado, como el resto de iglesias de Marvão. En sus cercanías, entre la vegetación, hay restos de la antigua calzada medieval hacia Portalegre.

Marvão

Gastronomía de Marvão

La gastronomía es uno de los grandes atractivos de Portugal, y en esta zona del Alentejo no podía ser menos. Las recetas de esta zona se caracterizan por su sabor y contundencia, no son platos para quedarse con hambre. Las carnes de caza son bastante típicas, así como el cerdo alentejano y el cordero; de hecho, cuando estuvimos se celebraba la 1ª edición de la Quincena Gastronómica Terra do Borrego, del 8 al 24 de abril, para dar a conocer el cordero del nordeste alentejano, con denominación IGP.

Pero también hay lugar para los productos del mar, como el omnipresente bacalao, el pulpo, el róbalo o el cazón, que se prepara en un guiso con ajo.

Para terminar, la castaña ocupa un lugar preferente, sin olvidar quesos, aceites y vinos.

Nosotros probamos algunas de estas recetas en varios restaurantes de Marvao y Portagem, y siempre salimos más que satisfechos.

  • Churrasuquería Sever, Portagem: aquí acudimos a cenar en dos ocasiones. Tomamos abanico de cerdo negro, róbalo a la brasa y serradura de postre (que ya habíamos probado en Hervás y nos encantó).  También pudimos probar migas de patata con carne de cerdo, bacalao dorado y sericaia de postre (bizcocho esponjoso acompañado de una ciruela Claudia en almíbar).
Gastronomía de Marvão
  • Churrasquería Zé Calha, Portagem: aquí acudimos a cenar y tomamos un sencillo pero delicioso pollo a la brasa acompañado por patatas fritas y ensalada, y tarta delicia de castaña para postre.
  • Restaurante Mil Homens, Potagem: fuimos a cenar y probamos ensopado de cordero, gallina frita en aceite con migas de cilantro y postre de migas dulces. Una de nuestras mejores comidas en el Alentejo.
  • Restaurante Dom Manuel, Marvão: fuimos a comer y tomamos secreto de cerdo y ajada de cazón (alhada de caçao, guiso típico con ajo y aceite), encharcada de nueces para postre.

Alrededores de Marvão

Portagem

Pequeño pueblo situado a los pies de Marvão y a orillas del río Sever, afluente del Tajo. Su nombre proviene del cobro de peajes o tasas de aduana. Tiene un bonito puente de piedra del siglo XVI y una torre militar de la misma época.  También hay una bonita fuente de finales del siglo XIX y un antiguo molino de agua rehabilitado como centro de interpretación, el moinho da Cova. Además, una piscina fluvial donde refrescarse en verano.

Portagem

Alameda dos freixos

A finales del siglo XIX se plantaron casi doscientos fresnos para hacer más agradable en verano el viaje entre Portagem y la aldea de Escusa. Durante la II Guerra Mundial se iban a utilizar los árboles para servir de combustible a los trenes que iban hacia Europa, pero el propietario ofreció madera de alcornoque y encina en su lugar. Hoy en día, es una de las en una de las carreteras más pintorescas de Portugal.

Alameda dos freixos

Hornos de cal de Escusa

La explotación de la cal en las cercanías a la aldea se remonta a la época romana, manteniéndose las técnicas hasta mediados del siglo XX. Llegó a haber hasta veinte hornos transformaron la roca para abastecer el norte alentejano y parte de Extremadura.

Hornos de cal de Escusa

Ciudad romana de Ammaia

Fundada en el siglo I d.C. a partir de un pequeño oppidum, rápidamente se convirtió en una ciudad de ocio para la élite romana de la zona de Mérida. Tuvo teatro, anfiteatro y termas públicas, así como foro con templo y al menos una puerta monumental. Actualmente hay al descubierto lo que queda de esta entrada, parte del foro y parte de las termas. También hay un pequeño museo con piezas encontradas en las excavaciones, en un cortijo del siglo XVIII.

Ciudad romana de Ammaia

Chafurdão de Cabeçudos

En la aldea encontramos varias de estas chozas o construcciones tradicionales, algunas utilizadas como vivienda hasta el siglo XX. Cada choza tenía un destino diferente, no siendo utilizadas para humanos y animales al mismo tiempo. En la zona se pueden encontrar otras de estas construcciones, como en Póvoa.

Chafurdão de Cabeçudos

Cascada de San Julián

En pleno Parque Natural de la Sierra de San Mamés encontramos esta cascada formada por el río Gévora, afluente del Guadiana. A ella se llega después de un paseo de una media hora escasa en sentido descendente (para volver, en sentido ascendente por el mismo camino). Resulta muy agradable quedarse un rato y disfrutar del entorno y del sonido del agua.

Cascada de San Julián

Castelo de Vide

A solo 10 kilómetros de Marvao está este bonito pueblo con castillo, una preciosa Fuente de la Villa y una de las juderías mejor conservadas de Portugal. Imprescindible subir hasta el burgo medieval por las sinuosas callejuelas para ver el pueblo desde las alturas.

Castelo de Vide

Portalegre

A 20 kilómetros al sur de Marvão, ya en el límite del Parque Natural de la Sierra de San Mamés, encontramos la ciudad de Portalegre, que alcanzó gran desarrollo económico a partir del Renacimiento gracias a la industria de transformación de la seda. En su centro histórico se pueden ver un castillo medieval, restos de muralla, edificios barrocos y muchas fuentes. Merece la pena una visita al Monasterio de San Bernardo con hermosos paneles de azulejos blancos y azules, tan típicos del país luso. En las cercanías de la ciudad se conservan algunos dólmenes, algunos de los cuales son accesibles.

Portalegre

Terminamos nuestra visita a Marvão y sus alrededores con ganas de más, como siempre que visitamos Portugal. Volveremos: el país vecino es una de nuestras debilidades y vamos siempre que podemos, porque nunca dejamos de descubrir lugares nuevos y algunos otros que nos gustaría repetir, como el Alto Alentejo.

¡¡Hasta el próximo post!!

Rebeca Gavilán Yela
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