Palermo es la capital y ciudad más poblada de Sicilia, la isla más grande del Mediterráneo. Situada a orillas del Mar Tirreno, al noroeste de la isla, es la quinta ciudad más grande de toda Italia, y su nombre proviene del griego palormos que significa “todo puerto”. Las sucesivas culturas que la han ocupado a lo largo de los siglos han dejado sus huellas en diversos monumentos, que se pueden descubrir paseando por el centro histórico de la ciudad.

De hecho, siete monumentos que datan de la dominación normanda durante el siglo XII, están incluidos desde 2015 en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con las catedrales de Monreale y Cefalú.

Indicar que la mayoría de los monumentos de Palermo tienen coste de entrada, así que hay que seleccionar bien los que se quiere conocer.

Nuestro primer contacto con la ciudad de Palermo fue este conjunto de puestos al aire libre, ruidosos y desordenados pero coloridos y atractivos, con multitud de productos locales: frutas, hortalizas, pescados, carnes, embutidos, dulces… Actualmente también hay puestos para tomar algún bocado y de comida preparada para llevar.

Palermo

El mercado, uno de los más antiguos de la ciudad, se distribuye por las estrechas calles medievales que rodean la Piazza Carmine y abre todos los días de 7:00 a 19:00 menos los domingos, que solo abre por la mañana. Tras el cierre de los puestos, la zona es oscura y solitaria, por lo que no recomendamos quedarse.

También llamada La Martorana, está situada en la Piazza Bellini. Fue construida en el siglo XII por orden de Jorge de Antioquía, almirante del rey normando Roger II, y posteriormente se fusionó con el cercano convento de monjas fundado por Eloisa Martorana, de ahí su nombre. Sufrió varias reformas en siglos posteriores, por lo que el interior se divide en dos partes: la original del siglo XII con mosaicos bizantinos y una posterior con frescos barrocos del siglo XVI. En el exterior destaca su torre.

Es uno de los monumentos que pertenece al conjunto del arte árabe-normando de Palermo, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Situada junto a la anterior, fue construida en el siglo XII sobre los restos de una muralla romana y perteneció a un palacio real que se derribó en el siglo XIX. El exterior es sencillo con tres cúpulas rojas, características de la arquitectura árabe; el interior austero con un mosaico en el suelo. Pertenece al conjunto árabe-normando de la UNESCO.

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También llamada Fontana de la Vergogna (vergüenza) porque tiene esculturas de figuras desnudas. La fuente, construida en el siglo XVI en mármol blanco de Carrara, estaba pensada para ser llevada a Florencia, pero finalmente fue vendida a Palermo.

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Quattro Canti es una plaza octogonal construida en el siglo XVII y situada en el cruce entre las dos principales calles de Palermo: Via Maqueda y Via Vittorio Emanuele, esta última la calle más antigua de la ciudad. La plaza divide el casco antiguo de Palermo en cuatro barrios históricos o “mandamientos”, y su nombre real es Piazza Vigliena o Villena en homenaje a Juan Manuel Fernández Pacheco, Marqués de Villena, que fue virrey de Sicilia y contribuyó a su construcción.

Las cuatro fachadas, correspondientes a cuatro palacios barrocos, tienen tres niveles de altura: el primero con cuatro fuentes que representan las cuatro estaciones y los antiguos ríos de Palermo; el segundo con estatuas de los reyes españoles Carlos V, Felipe II, Felipe III y Felipe IV; el tercero con estatuas de las cuatro santas de Palermo: Ninfa, Oliva, Ágata y Cristina.

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Parte del conjunto árabe-normando de la UNESCO, es un gran templo construido en el siglo XII aunque su espléndida fachada ha sufrido varias reformas a lo largo del tiempo. El interior es más sobrio que el de otras iglesias de la ciudad.

Se puede subir a los tejados para admirar las vistas de la ciudad y el mar, con tarifa adicional a la de la entrada general.

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La Porta Nuova es la puerta de entrada al casco histórico de Palermo. Se trata de un arco del triunfo barroco construido en el siglo XVI con motivo de la entrada en Palermo de Carlos I de España tras su victoria en Túnez. Tiene una profusa decoración con estatuas, columnas, escudos…

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Las otras puertas de acceso a la ciudad son: Porta Felice, Porta dei Greci, Porta Reale, Porta Vicari, Porta Sant’Agata y Porta Mazzara.

Fue el monumento cuyo interior elegimos conocer por sus magníficos mosaicos coloridos, destacando el color dorado.

También llamado Palacio Real, fue construido en el siglo X por reyes normandos, siendo la residencia real más antigua de Europa. En el interior hay un precioso patio con tres niveles de arcadas, llamado Cortile Maqueda, y la espectacular Capilla Palatina, con unos magníficos mosaicos bizantinos entre los que destaca el del Cristo Pantocrátor. Pertenece al conjunto árabe-normando de la UNESCO.

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Situada muy cerca del Palacio de los Normandos, es característica por sus cúpulas esféricas rojas y su torre. Data del siglo XII y su nombre proviene del monasterio de San Hermes, que estuvo anteriormente en el mismo lugar; no obstante, es probable que su origen esté en una primitiva construcción del siglo VI. Actualmente pertenece al conjunto árabe-normando de la UNESCO.

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Situado en la Piazza Verdi, fue inaugurado en 1897 y está dedicado al primer rey de Italia, Víctor Manuel II. Es el mayor teatro de ópera de Italia y el tercero más grande de Europa por detrás de los de París y Viena. De estilo neoclásico, destacan su escalinata y sus grandes leones de bronce. Es famoso por haber sido escenario del final de la película El Padrino III.

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La única forma de conocer el interior es con visita guiada, incluida en el precio.

Se trata de una gran necrópolis del siglo XVI situada en el sótano del Convento de los Capuchinos y formada por un gran número de cuerpos momificados, se cree que unos 8000. Las momias están colocadas por sexo y clase social: la mayoría pertenece a clases altas, ya que la momificación era un procedimiento costoso, y están vestidas con ropas elegantes. El último cuerpo incorporado fue el de la niña Rosalía Lombardo en 1920. No está permitido hacer fotos ni vídeos, pero nosotros tomamos una a escondidas. Escalofriante.

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El lugar está fuera del centro histórico, se puede ir en coche o en transporte público, bus 327 que se coge muy cerca de la Puerta Nueva.

Si aún queda tiempo, la jornada se puede completar visitando el Palacio de Zisa y el Puente del Almirante, ambos patrimonio UNESCO.

También hay bastantes iglesias barrocas, como Iglesia de Jesús o Casa Professa, Iglesia del Carmen Mayor, Iglesia de San José de los Teatinos, Santa Catalina de Alejandría, Iglesia de la Inmaculada Concepción…

Además, Palermo tiene una gran cantidad de museos, como el Museo Arqueológico Regional Antonino Salinas, el Museo de Marionetas Antonio Pasqualino, el Museo Etnográfico Siciliano Giuseppe Pitrè o el Museo No Mafia Memorial.

Algo muy típico en Palermo es la comida callejera que se vende en los muchos puestos del centro histórico. Algunas de las especialidades que se pueden tomar son:

  • Arancini: de tradición árabe, es el plato callejero por excelencia. Son una especie de croquetas rellenas de arroz, azafrán, salsa de carne y queso, aunque hay más variedades.
  • Stigghiole: son brochetas de tripa de cordero a la parrilla, algo parecido a nuestras gallinejas y entresijos.
  • Sfincione: especie de pizza de masa esponjosa.
  • Panelle: fritura de harina de garbanzo.
  • Crocchè: croquetas de patata con perejil y menta.
  • Frittola: restos de carne de ternera fritos y servidos con sal y limón o en bocadillo.
  • Cannoli: la estrella de la repostería siciliana es un cono de hojaldre frito y relleno de queso ricota o requesón con trocitos de pistachos y chocolate. Hoy en día los hay de más sabores.
  • Cassata siciliana: también de tradición árabe, es una tarta a base de requesón.
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Varios son los lugares para visitar en los alrededores de la ciudad de Palermo. Algunos son:

  • Santuario de Santa Rosalía, patrona de la ciudad, en el Monte Pellegrino
  • Monreale, con la Catedral de Santa María Nueva, arte árabe-normando Patrimonio UNESCO
  • Bagheria, con sus palacios y villas nobles.
  • Mondello, un antiguo pueblo pesquero.
  • Corleone, con el Museo de El Padrino.

Palermo es una ciudad que enamora con su mezcla de historia, cultura, aire decadente y gastronomía. Además, su cálido ambiente mediterráneo y la amabilidad de su gente, lo convierten en un destino imprescindible en Sicilia.

¡¡Hasta el próximo post!!

Rebeca Gavilán Yela
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