El Bierzo, situado en la provincia de León, es una comarca única donde confluyen historia milenaria, paisajes sorprendentes y cultura del vino. Recorrerla es sumergirse en un territorio que fue poblado por astures, explotado por romanos, refugio de peregrinos y refugio de monjes.
Te proponemos una ruta ideal que comienza y termina en Madrid, pasando por Astorga, Ponferrada, Las Médulas, Villafranca del Bierzo y Balboa, con recomendaciones de horarios, precios, panoramas cercanos y cómo llegar.
Breve historia del Bierzo
La historia del Bierzo arranca con los astures, un pueblo celta derrotado por Augusto entre el 29 y el 19 a.C. Durante la época romana fue una de las principales zonas de extracción de oro, como en Las Médulas, declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1997.
Los romanos introdujeron la vid y la viticultura floreció en la Edad Media gracias a los monasterios cistercienses, especialmente desde el siglo XI. Aunque la filoxera devastó los viñedos en el siglo XIX, la recuperación fue rápida y en 1989 se obtuvo la Denominación de Origen Bierzo. Esta narrativa dota a cada rincón del Bierzo de un valor histórico profundo.
Ruta por el Bierzo
Astorga
En Astorga dejamos el coche en un aparcamiento gratuito en las afueras, y en 10 minutos llegamos a la bonita plaza mayor con el Ayuntamiento, y en otros 10 minutos a los jardines del Palacio Episcopal de Gaudí, y la catedral; ambos monumentos los vimos desde fuera.
Después de comer, tratamos de comprar algún producto típico de la zona, como chocolate, en especial unas tabletas azules y verdes que había en una pequeña pastelería de la calle que va de la plaza al palacio y la catedral, pero nunca abrió (al final compramos unos chocolates con forma de concha de fresa, naranja y limón en una pastelería de camino al aparcamiento), así que nos dirigimos a Ponferrada, donde estaba nuestro hotel.
Este era de aspecto medieval y estaba situado cerca del auditorio municipal, a unos 15 minutos andando del centro, y se podía aparcar con bastante facilidad, que es lo que siempre buscamos en nuestros desplazamientos.
Ponferrada
En Ponferrada salimos a recorrer el centro, pasando de camino por su majestuoso Castillo de los Templarios. Después seguimos por la calle Reloj, donde buscamos algún sitio para cenar, pero como teníamos hambre, optamos por un restaurante con menú del día aunque fuera de noche y no fueran platos típicos.
Las Medulas
Encontramos que el lugar estaba lleno y el aparcamiento es muy pequeño, por lo que dejamos en el coche en la puerta del centro de visitantes (ya en la entrada del pequeño pueblo), donde nos dieron un mapa y nos indicaron las diferentes rutas para caminar en Las Médulas. Elegimos la más corta, que en realidad es la normal que hace la mayoría de la gente, hay otras dos pero ya para los que van específicamente a caminar preparados para unas horas de caminata.
El paisaje que se puede disfrutar adentrándose en estas colinas rojizas, restos de una antigua mina romana de oro, es impresionante, ya que este rojizo contrasta con el verdor de la abundante vegetación.

Tras hacer numerosas fotos y llegar hasta la Cuevona y después a La Encantada, iniciamos el camino de regreso. La visita en total duró como una hora.
Después fuimos al mirador de Orellán, desde donde se puede disfrutar de una impresionante panorámica de Las Médulas.

Desde allí buscamos algún lugar para comer y acabamos en Cacabelos, donde tomamos un menú de caldo berciano y botillo que nos dejó prácticamente sin hueco para la cena. El caldo berciano es parecido al pote gallego, con alubias, patatas, repollo, chorizo (del Bierzo) y lacón. El botillo es una especie de embutido gigante hecho de trozos de cerdo (costillas y rabo principalmente, según nos dijeron), acompañado de patatas, chorizo y berza. Todo muy ligero…
Villafranca del Bierzo
Tras la comida, decidimos visitar Villafranca del Bierzo, uno de los pueblos que teníamos en la lista de “posibles”. Allí admiramos su Colegiata de Santa María (no pudimos entrar porque había un funeral) y la Iglesia de San Nicolás.
Cabe mencionar que todos estos pueblos que visitamos son rutas del camino de Santiago y nos encontramos con muchos peregrinos caminando entre cada pueblo. Ya hemos colocado en la lista de futuras cosas a hacer caminar un tramo de este camino!!!!!
Balboa
Paseando por las calles, vimos un imán que nos gustó para llevar de recuerdo en una ferretería; era como una casita con tejado de paja (palloza) y al entrar y preguntarle a la dependienta si había alguna cerca, nos indicó un pueblecito llamado Balboa, que tiene una restaurada en cuyo interior hay un bar. Como se encontraba a poca distancia (una media hora), fuimos a visitarla y quedamos impresionados por su belleza, sobre todo en el interior de la misma.

Allí, nos informaron de que en los pueblos de los alrededores también había algunas, en especial la de Cantejeira. Decidimos ir allí también, pues se encontraba a apenas 15 minutos de Balboa. Hay que mencionar que esta carretera, de Balboa a Cantejeira, es muy sinuosa, y al llegar a Cantejeira, apenas se puede dejar el coche, y la palloza es muy grande pero no se puede entrar (o no supimos cómo, no hay gente para preguntar).
Después de Cantejeira pensamos en ir a Molinaseca, otro de los pueblos de nuestra lista de “posibles”, pero hemos de decir que, aun con navegador, no lo encontramos tras un buen trecho de recorrido. Así que regresamos al hotel de Ponferrada, muy contentos tras haber descubierto las pallozas, algo con lo que no contábamos.
También tuvimos la oportunidad de ver algo de fauna local desde la carretera: un tejón bebé, un cervatillo y un par de perdices.
A dormir… zzzzzz.
El domingo día 17 salimos hacia Madrid, y de paso paramos a ver León. Fuimos a la oficina de turismo, donde nos indicaron los principales lugares de interés, como la catedral, el Barrio Húmedo (la zona antigua de bares y restaurantes, donde encontramos diversos menús del día y las famosas ancas de rana, que NO probamos), el Edificio Casa Botines de Gaudí, el Hospital de San Marcos… Nos quedaron algunos sitios por ver, pero no teníamos más tiempo si no queríamos encontrar mucho tráfico de camino a Madrid.
Y esta fue nuestra ruta. Nos quedamos con ganas de ver más pallozas y unas construcciones llamadas castros restos de antiguos poblados celtas, pero estaban más cercanas a Galicia. ¡¡Volveremos para encontrarlos!!
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