Cuando piensas en Aragón, quizá te vengan a la mente los Pirineos, Huesca, Zaragoza o la ruta del mudéjar. Pero existe una comarca que es auténtico viaje en el tiempo: las Cinco Villas. En el noroeste de la provincia de Zaragoza, esta región combina vestigios romanos, patrimonio medieval, arte románico, pueblos fortificados y rincones naturales poco conocidos.

Las Cinco Villas es una comarca que esta lindando con Navarra y las localidades que le dan nombre son: Ejea de los Caballeros (capital de la comarca), Sádaba, Uncastillo, Sos del Rey Católico y Tauste.

Las Cinco Villas han sido territorio de frontera durante siglos. Se encuentran en las tierras que separaban reinos y culturas (entre Aragón y Navarra), y en épocas anteriores en esa frontera entre lo cristiano y lo musulmán.

En estas tierras encontraras iglesias románicas, castillos, restos de juderías, torres islámicas adaptadas, incluso ruinas romanas como el yacimiento de Los Bañales.

Durante la Edad Media, estas villas tuvieron un papel de vigilancia, defensa y cruce cultural, que se plasma en su arquitectura: muros, portales, torres, iglesias, trazado urbano antiguo. Con el paso del tiempo, muchos de estos núcleos quedaron aislados, y eso les otorgó una atmósfera casi intemporal que hoy cautiva al viajero que busca autenticidad.

Comenzando por Ejea de Los Caballeros, la tercera localidad más poblada de Zaragoza, podemos admirar la Parroquia de El Salvador, del siglo XIII; es destacable su torre almenada, que muestra su doble carácter religioso y defensivo y, en el interior, su retablo mayor.

Qué ver en las cinco villas

A menos de 10 minutos a pie se encuentra la Iglesia de Santa María, en la plaza del mismo nombre. También con almenas defensivas, tiene esculturas románicas en la portada.

Otros puntos que se pueden visitar en la localidad es el museo Aquagraria, dedicado al agua, la agricultura y la colonización de la región. Además, recorrer su casco antiguo, calles medievales y restos de judería.

Continuando por Sádaba, encontramos, al lado del Ayuntamiento, la Iglesia de Santa María con su bonita torre gótica. Impresiona el castillo, del siglo XIII, con siete torres defensivas; también tiene un nevero, en el que se almacenaba la nieve del invierno para utilizarla durante el verano. 

Este castillo se puede visitar de miércoles a domingo de 11:00 a 13:30 y de 17:00 a 19:30, por un precio de 2 euros para los adultos.

En las afueras del pueblo, a unos 2 kilómetros por la carretera a Uncastillo, siguiendo las indicaciones hacia el Mausoleo de los Atilios, se llega fácilmente a este monumento funerario para una de las más ricas de la zona en la época romana.

Qué ver en las cinco villas

Siguiendo por Uncastillo, lo más recomendable en este pueblo medieval es perderse por su laberinto de calles empedradas, arcos y tejados a dos aguas.

Así, iremos descubriendo la Iglesia de Santa María, con su preciosa torre y su portada sur es uno de los mejores románicos de Aragón.

Recorriendo las calles de esta localidad te puedes encontrar seis iglesias románicas en total dentro del pueblo. Ademas no te puedes perder los restos de su castillo, el Ayuntamiento y la Iglesia de San Martín de Tour.

Ya casi en la salida del pueblo, por la carretera hacia Sos del Rey Católico, a mano derecha están las ruinas de la Iglesia de San Lorenzo, desde donde se tiene una bonita vista del pueblo.

Qué ver en las cinco villas

Y por fin llegamos a Sos del Rey Católico, considerado como uno de los pueblos más bonitos de España. También de origen medieval, su recinto amurallado conserva los siete portales de acceso: Zaragoza, Uncastillo, Levante, Jaca, Sangüesa, Poniente o del Mundo y de la Reina.

Qué ver en las cinco villas

Aquí también hay que pasear por sus calles y, si es de noche, se adquiere una perspectiva diferente de la Plaza de la Villa, el Ayuntamiento, la Iglesia de San Esteban, la torre del castillo…

Tauste es la última de las cinco villas que da nombre a la comarca. Es una ciudad moderna, pero como lugares de interés destacan el Monasterio de San Jorge, la torre mudéjar octogonal de la Iglesia de Santa María y la Iglesia de San Antón.

Magnífico conjunto de formaciones rocosas surgidas por un fenómeno erosivo llamado piping o tubificación. Se trata de arcillas y arenas a las que las fuertes lluvias de verano van dando curiosas formas, moldeando pináculos, cavidades, microcráteres… No es un lugar muy conocido por lo que, desde aquí, queremos animaros a visitarlo, ya que realmente es impresionante; pereciera como estar en otro planeta.

Aguarales de Valpalmas

Hay dos senderos para recorrerlo: el interior, a nivel del suelo y el exterior, a una cierta altura; aconsejamos caminar por los dos, pues se tienen visiones muy diferentes. 

Formaciones similares son, también en Zaragoza, las Cárcavas de Morata de Jiloca; el Valle de la Luna en Bolivia, el valle de Göreme en la Capadocia en Turquía y el Bryce Canyon National Park de Utah en Estados Unidos. 

Añadir que la visita es libre, por lo que no hay horarios ni precios. Aprovechando que estábamos solo hicimos este vídeo.

Si quieres conocer más sobre este sitio te dejamos nuestra visita aquí:

Visita a los Aguarales de Valpalmas

Situadas a unos 8 kilómetros desde Luesia (que está a 20 minutos de Uncastillo), por un camino sin asfaltar, hay unas pozas que forma el río Arba de Luesia. Es un paraje muy bonito pero muy popular, por lo que en verano está de lo más concurrido, ayudado también por la cercanía de un camping.

El agua está bastante fría y el fondo es de piedras, por lo que resulta muy útil llevar unas zapatillas acuáticas. En el mismo lugar se bañan personas y perros, y se ve a bastantes (personas) saltando desde los riscos más altos. Se puede estacionar el coche en un abarrotado parking sin sombra que cuesta 3 euros.

Qué ver en las cinco villas

Situándonos en Layana (a 5 kilómetros desde Sádaba por la carretera que va a Uncastillo), se ven sin problemas las indicaciones a Los Bañales. 

Ante todo, decir que el recorrido entre los principales puntos del yacimiento hay que hacerlo en coche, pues están bastante distantes entre sí:

  • Poblado: se conservan un par de columnas, restos de viviendas y unas grandes termas.​
  • Acueducto: se conservan bastantes pilares y la presa de Cubalmena.

    Las Cinco Villas son un destino perfecto para quien busca historia viva, rincones poco intervenidos y una inmersión tranquila en el patrimonio aragonés. No es un destino de masas, pero precisamente por eso conserva una autenticidad difícil de encontrar.

    Si planeas bien horarios y desplazamientos, pudieras recorrer los núcleos más destacados en uno o dos días. Pero también puedes dejarte llevar y alargar tu estancia para saborear cada piedra, cada callejuela.

    ¡¡Hasta el próximo post!!

    Rebeca Gavilán Yela
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