Una de las actividades que estábamos seguro a realizar en nuestro viaje por Islandia era una excursión para realizar avistamiento de ballenas. Así que decidimos ir hasta la localidad de Húsavík que es uno de los mejores sitios para realizar esta actividad.

Húsavík, un pintoresco pueblo situado en la costa norte de Islandia, se ha ganado el título de «capital de las ballenas» gracias a su privilegiada ubicación en la bahía de Skjálfandi.

Según las sagas islandesas, Húsavík fue el primer asentamiento en Islandia. En el año 860, el vikingo sueco Garðar Svavarsson llegó accidentalmente a estas costas tras una tormenta. Decidió establecerse temporalmente, construyendo una casa en la bahía, de ahí el nombre «Húsavík», que significa «bahía de la casa». Aunque Garðar regresó a Suecia en primavera, su estancia marcó el inicio de la historia de este encantador pueblo.

Nuestro principal objetivo en esta visita era el avistamiento de ballenas, pero aprovechamos para dar una vuelta por la ciudad antes de que comenzara el tour. Entramos a la iglesia que se encuentra frente a las dos empresas que realizan avistamientos de ballenas.

Esta iglesia es un tanto diferente de las nuestras por el tipo de religión que tiene Islandia, pero no deja de ser un edificio con su belleza particular.

Húsavík

Después nos dirigimos al puerto a prepararnos para tomar el barco que nos llevaría a avistar ballenas. Realizamos este recorrido con la empresa North Sailing, que nos dio un equipo especial para el frío y unos tips de seguridad que se deben cumplir estando el barco ya en movimiento.

Húsavík

La principal atracción de Húsavík es, sin duda, el avistamiento de ballenas. Las aguas de la bahía de Skjálfandi albergan hasta once especies distintas de cetáceos, incluyendo ballenas Minke, jorobadas, azules, de aleta, cachalotes y orcas. La temporada óptima para el avistamiento se extiende de abril a octubre.

Pero hay que tener en cuenta que el avistamiento de estos cetáceos depende de si ellos quieren dejarse ver aunque en esta localidad se dice que hay una tasa de éxito del 97-99% en los últimos años.

Húsavík

Y así empezó el recorrido, ambos con nuestros trajes naranjas dispuestos a ver ballenas. El  recorrido fue tranquilo, no había mucho oleaje y se podía disfrutar de las vistas.

Y tras pasar unos 40 minutos llegamos hasta un punto donde ya estaban otras embarcaciones avistando una ballena y allí paramos esperando ver a este majestuoso animal. De repente vimos que una lancha aceleró hasta otro punto y allí se asomó un inmenso animal que salía a respirar.

Húsavík

Lo cierto fue, como nos indicó la guía en el barco, ese día no estaban muy animadas las ballenas que encontramos y no las vimos dando un gran salto como los que se pueden ver en los programas de televisión. Se quedaba poco tiempo en la superficie y no pudimos obtener una secuencia de fotos muy buena, pero aquí dejamos alguna que sí pudimos obtener.

Existen diversas opciones para realizar estas excursiones:​

  • Barco clásico de madera: Una experiencia tradicional que dura aproximadamente 3 horas. El precio ronda los 75 euros e incluye guía en inglés, ropa impermeable, chocolate caliente y un donut islandés (Kleinur). ​
  • Lancha rápida (RIB): Para quienes buscan una experiencia más aventurera, las lanchas rápidas permiten acercarse más a las ballenas y cubrir una mayor área en menos tiempo. Estas excursiones tienen una duración de unas 2,5 horas y no se recomiendan para niños menores de 7 años. ​

Húsavík se encuentra a unos 75 kilómetros al noreste de Akureyri, la segunda ciudad más grande de Islandia. Para llegar desde Reikiavik, la capital, se puede tomar la carretera de circunvalación (Ruta 1) hacia el norte hasta Akureyri y luego desviarse por la Ruta 85 hasta Húsavík.

Regresamos a Húsavík y ahora nos tocaba seguir a nuestro siguiente punto donde pasaríamos la noche. Desde Húsavík nos tomó casi 1 hora por parajes preciosos llegar hasta Akureyri, que es la segunda ciudad más importante de Islandia; además de tener el segundo aeropuerto del país, es un puerto donde atracan muchos cruceros, por lo que es muy turístico.

Aprovechamos para dar una vuelta por sus calles más comerciales y así buscar algún restaurante que nos convenciera; el que escogimos nos agradó mucho y lo mencionamos en el post “Guía de hoteles y restaurantes usados durante nuestro viaje a Islandia”. Allí vimos la iglesia principal, que se encontraba en una colina con una escalera interminable (que NO subimos).

Húsavík

En el mismo cruce de calles donde está la iglesia se encuentra una de las calles más animadas, con locales comerciales, bares, restaurantes y algún gnomo gigante.

En fin, allí pasamos una tarde tranquila conociendo la ciudad y descansando para seguir nuestro camino en el día 8 y todo lo que nos esperaba.

Iradier Rovira Peña
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