Poza de la Sal es una villa del norte de Burgos, perteneciente a la mancomunidad Raíces de Castilla junto con Frías y Oña, y famosa por ser el lugar de nacimiento de Félix Rodríguez de la Fuente. La historia de Poza de la Sal está ligada a sus salinas, formadas hace 200 millones de años, cuando el mar de Tetis ocupaba el interior de la península. Así pues, la ubicación, la economía y hasta el nombre se deben a la sal que se encuentra bajo su suelo.

El lugar, habitado desde la Prehistoria, cobró importancia con la conquista romana al convertirse en uno de los principales centros productores de sal para la conservación de los alimentos. En el siglo IX ya existió un núcleo de población llamado «Poza», que se fue desarrollando durante la Edad Media.

De esta época se conserva gran parte del trazado urbano, con calles estrechas y empinadas, y casas de piedra y entramado de madera, así como diversos monumentos. Por ello, el casco urbano de Poza de la Sal fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1982.

Esta plaza estuvo destinada a la celebración de mercados y ferias, gracias al privilegio concedido por Enrique III en el año 1371, lo cual propició un notable desarrollo económico. La plaza presenta un aspecto claramente medieval, con soportales sostenidos por pilares de madera y bases de piedra.

Poza de la Sal

Junto a la Plaza Vieja, separada por el Arco del Conjuradero, está la Plaza Nueva.

Fue construida en el siglo XVII extramuros junto a la Puerta de la Concepción o Arco del Conjuradero, que era la entrada principal de la villa. Familias ilustres levantaron aquí sus viviendas, muchas de ellas blasonadas. La plaza constituye un mirador a las tierras burebanas, por lo que es conocida como El Balcón de La Bureba.

Poza de la Sal

Comunica con la Plaza Nueva por el Arco del Ayuntamiento, abierto en 1741 en la muralla de la villa. En esta plaza se encuentra el Ayuntamiento, un edificio del siglo XVI.

En esta plaza también está la oficina de turismo, que acoge el Espacio Medioambiental Félix Rodríguez de la Fuente; se trata de una exposición sobre el legado del naturalista y la entrada cuesta 2€ en 2025.

En el camino que conduce al castillo se encuentran las ruinas del palacio de los Marqueses de Poza, así como los restos de las ermitas de Santa Cecilia y de San Juan. También se conservan varios tramos de muralla, construida en el siglo XIII.

Poza de la Sal

Además de los mencionados Puerta de la Concepción y Arco del Ayuntamiento, se puede ver la Puerta de las Eras, la más antigua de todas.

Poza de la Sal

En el siglo XIV, la familia Rodríguez de Rojas construyó el castillo actual sobre uno anterior del siglo IX. Desde su posición se controlaban la entrada a la villa, las salinas y la gran cuenca de la Bureba. Este castillo tuvo funciones de vigilancia, defensa y también de prisión.

Poza de la Sal

Se puede llegar en coche por la carretera CL-633 y tomando un desvío que lleva a una explanada a los pies del castillo. La visita es libre y gratuita.

Dedicada a los santos Cosme y Damián, patronos de la villa, su construcción comenzó a finales del siglo XIII, pero sufrió varias reformas a lo largo de los siglos. No pudimos ver su interior por encontrarla cerrada.

Poza de la Sal

Paseando por las calles de Poza se pueden ver numerosos ejemplos bien conservados de viviendas con entramado de madera.

Poza de la Sal

Una de ellas es la casa en la que nació Félix Rodríguez de la Fuente el 14 de marzo de 1928. El edificio, de aspecto sencillo y algo deteriorado por el paso del tiempo, no ha sido restaurado ni rehabilitado para la visita.

Poza de la Sal

Actualmente es el centro de interpretación de las salinas, instalado en el edificio que fue Casa de Administración de las Reales Salinas, construido en el siglo XVIII. Su objetivo es proporcionar una visión general de la explotación de las salinas, el patrimonio industrial existente, las vivencias de los últimos salineros y explicar el fenómeno geológico del diapiro, que provocó el afloramiento de grandes masas de sal a la superficie. La visita tiene coste.

Poza de la Sal

Saliendo de la villa hacia las salinas, se llega a un conjunto de lavaderos, abrevaderos y fuentes, llamados Fuente Vieja o Fuente Buena, que fueron construidos en el siglo XVIII y que constituyen una de las obras más llamativas de Poza. A este lugar acudían las mujeres del pueblo a lavar la ropa sucia, estando en uso hasta principios de la década de los 70 del siglo XX.

Ya en explotación desde la época romana, hoy en día son Bien de Interés Cultural con  la categoría de Sitio Histórico desde 2001.

En las salinas hay paneles explicativos que permiten comprender el proceso por el que se explotó la salina durante siglos: a través de un sistema de galerías subterráneas se introducía agua dulce, que disolvía la roca de sal, obteniéndose la salmuera. Después, el agua se evaporaba en las eras expuestas al sol para obtener la sal.

Para los amantes del senderismo, hay varias rutas para hacer en Poza de la Sal. Dos de ellas son:

  • Ruta de las Salinas por el sendero circular PRC-BU 67 de 4,9 kilómetros que transcurre por el territorio salinero siguiendo el trazado de una antigua calzada romana.
  • Camino de los Molinos por el sendero circular PRC-BU 68 de 11,9 kilómetros que parte del barrio de los Corrales y lleva a los restos de varios molinos harineros.

Poza de Sal sorprende por su historia, su encanto y su entorno natural. Pasear por sus calles empedradas, descubrir los restos de su castillo y asomarse a las antiguas salinas es como retroceder en el tiempo. Además, su relación con Félix Rodríguez de la Fuente añade un valor especial para quienes aman la naturaleza y la divulgación.

¡¡Hasta el próximo post!!

Rebeca Gavilán Yela
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