Pamplona, capital de Navarra, es una ciudad situada en un enclave privilegiado, ya que es la primera ciudad en el peregrinaje desde Roncesvalles, lo que ha condicionado su historia. La zona estuvo habitada desde la Prehistoria por el poblado vascón de nombre Iruña, que ya construyó un recinto fortificado. En el año 75 a.C. el general romano Pompeyo fundó un asentamiento militar que dio lugar a la ciudad Pompaelo. En siglos posteriores fue ocupada por visigodos y musulmanes.
En el año 778, Carlomagno arrasó las murallas de la ciudad, hecho que dio lugar a la Batalla de Roncesvalles. En época medieval, el núcleo urbano estaba formado por tres burgos Navarrería, San Cernin y la Población de San Nicolás), muchas veces enfrentados entre sí, que se unieron en el año 1423 cuando Carlos III de Navarra dictó el Privilegio de la Unión.
Como dato curioso, en 1923 Ernest Hemingway llegó a Pamplona como reportero del diario Toronto Star buscando material para sus reportajes. Las referencias a Pamplona y los Sanfermines que aparecen en varias de sus novelas y adaptaciones cinematográficas hicieron que la ciudad tuviera gran proyección internacional.
Hoy en día, Pamplona es una ciudad tranquila y acogedora, un destino perfecto para conocer en un fin de semana descubriendo sus monumentos y disfrutando de su gastronomía.
Pamplona en un día
Catedral Metropolitana de Santa María la Real
Está situada en la parte más elevada de Pamplona y fue construida entre los siglos XIV y XV sobre los restos de un templo románico. La fachada neoclásica con dos torres es de finales del siglo XVIII y fue realizada por Ventura Rodríguez. Hay que mencionar la campana María, en la torre izquierda, que es la segunda más grande de España.

En el interior, destacan:
- La talla de Santa María la Real, románica del siglo XII.
- La capilla Barbazana, con bóveda gótica octogonal.
- El claustro gótico.
- La espectacular sacristía rococó.
- El sepulcro de alabastro de Carlos III de Navarra y su esposa Leonor de Castilla.
- Museo Diocesano.
Ayuntamiento
El edificio del Ayuntamiento se sitúa en el lugar indicado para ello por Carlos III en su Privilegio de la Unión de 1423. Su fachada, del siglo XVIII, presenta los tres estilos clásicos de abajo a arriba: dórico, jónico y corintio. Es escenario del chupinazo que da inicio a las fiestas de San Fermín cada 6 de julio.

Calle Estafeta
Es una de las más famosas de la capital navarra, tanto por su protagonismo en el encierro como por concentrar gran cantidad de bares y encontrarse los palacios de Goyeneche e Iturbide, de los siglos XVII y XVIII respectivamente.

Calle Mayor
Otra de las calles populares de Pamplona, en ella hay varios edificios emblemáticos, como el Palacio del Condestable, del siglo XV, el Palacio de Ezpeleta, del siglo XVIII, y la Iglesia de San Lorenzo, de los siglos XVII y XVIII.
Iglesia de San Nicolás
Iglesia-fortaleza del siglo XII, de estilo románico de transición al gótico. El templo sirvió de bastión defensivo para el burgo de San Nicolás ante las frecuentes agresiones de los otros dos burgos, de ahí sus gruesos muros, torres vigía y rejas.

Iglesia de San Saturnino
Construida a finales del siglo XIII por franceses que vivían en el burgo de San Cernin, está dedicada a San Saturnino (San Cernin en occitano), que fue Obispo de Toulouse y evangelizador de Pamplona en el siglo III. De estilo gótico, en el exterior destacan sus dos torres de 55 metros de altura. En el interior alberga la capilla de la Virgen del Camino y la imagen de San Saturnino, patrones de Pamplona.


Muralla y Ciudadela
Con más de 5 kilómetros de recorrido, las murallas y la ciudadela de Pamplona son uno de los conjuntos militares renacentistas mejor conservados de Europa.
El recinto amurallado inicialmente contó con 5 baluartes pero actualmente solo conserva 3 debido a la expansión urbana, y tenía 6 puertas de acceso: Portal de San Nicolás, Portal de la Taconera, Portal Nuevo, Portal de la Rochapea, Portal de Francia o de Zumalacárregui y Puerta del Socorro.

En el fortín de San Bartolomé, situado frente al Baluarte de Labrit y junto al río Arga, se encuentra el Centro de Interpretación de las Fortificaciones, de acceso libre y gratuito.

La ciudadela tiene forma de pentágono estrellado con baluartes y revellines, construida entre los siglos XVI y XVII por orden de Felipe II para hacer frente a los ataques del ejército francés. Inspirada en la ciudadela de Amberes. En 1964 fue cedida al Ayuntamiento para crear un espacio público, por lo que actualmente es un gran espacio verde cuyos edificios (Pabellón de Mixtos, Polvorín, Sala de Armas y Horno) son hoy lugares de ocio y cultura.

Rincón Caballo Blanco
Se trata de un precioso rincón situado junto al Baluarte del Redín, que fue el mejor punto defensivo de la ciudad. Aquí hubo un palacio del que solo se conserva la Cruz del Mentidero, punto de ejecuciones en época medieval. Aquí hay un mirador con vistas de las murallas, y de una parte de Pamplona.

Plaza del Castillo
Considerada el corazón de la ciudad, su nombre se debe al castillo que estaba situado en su parte oriental. A lo largo del tiempo, en este lugar se han celebrado diversos eventos como mercados, fiestas e incluso corridas de toros. Junto a la plaza se encuentran el Palacio de Navarra, sede del Gobierno Autonómico, y el Teatro Gayarre.

Edificios modernistas
El modernismo dejó varios ejemplos en Pamplona a finales del siglo XIX y principios del XX, testigos del dinamismo cultural y económico de la ciudad en esa época. Algunos edificios emblemáticos de este estilo arquitectónico son: la Casa Goicoechea, el edificio de la Biblioteca Pública San Francisco conocido como “La Agrícola”, la Casa Luna, la Escuela de Música Joaquín Maya. Además, en el número 72 de la calle San Nicolás encontramos el primer edificio modernista de Pamplona.

Está situado en el antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia, del siglo XVI, que conserva una portada plateresca y una capilla.

Fue inaugurado en 1956 y alberga una importante colección permanente con piezas del patrimonio cultural navarro desde la Prehistoria hasta la actualidad. Algunas de las piezas más destacadas son:
- Mapa de Abauntz, del año 9815 a. C.
- Mosaico romano de Teseo y el Minotauro, del siglo II.
- Arqueta de Leyre, arca de marfil del siglo XI.
- Capitel de Job, del siglo XII.
- La Pasión de Cristo, pintura mural gótica del siglo XIV.
- Entrada de Constantino en Roma, placa de marfil del siglo XVIII.

Nos encantó nuestra isita a Pamplona, una ciudad que tiene mucho más que sus famosos Sanfermines. Tal vez recomendamos dedicarle un par de días para disfrutar de sus parques y jardines y de una experiencia gastronómica en sus numerosos bares de pinchos.
¡¡Hasta el próximo post!!
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