Marchena es una localidad enclavada en la campiña sevillana, a unos 60 kilómetros al este de Sevilla capital. Se dice que es el resultado de varias ciudades que se fueron añadiendo una detrás de otra: primero un asentamiento romano llamado Marcia, después la ciudad islámica llamada Marsenʿah, más tarde la villa cristiana y por último una villa ducal concedida a Fernando Ponce de León, que se convirtió así en el I Señor de Marchena.

Hoy en día se pueden ver restos de varias de estas épocas en su casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1966.

Marchena en un día

Muralla

La muralla original fue construida en época musulmana, a principios del siglo XIII y tuvo más de 2 kilómetros de longitud. Los restos de esta muralla, que tuvo que ser grandiosa, fueron lo primero que encontramos al llegar a Marchena.

Primeramente vimos la Puerta de Morón, donde se encuentran la oficina de turismo y el museo Lorenzo Coullaut Valera, con obras del escultor al que está dedicado, que nació en esta localidad.

Se trata de una doble puerta: una exterior, con un arco de herradura, que daba a un patio interior defendido por un torreón, y otra interior por la que se accedía a la villa.

Marchena

Pasada la plaza del Ayuntamiento, encontramos un pequeño tramo de muralla con un torreón semicircular y otra de las puertas de acceso: Arco de la Rosa o Puerta de Sevilla. Es una puerta con arco de herradura flanqueada por dos torres.

Marchena

Después está la Puerta de Marchena, en la Alcazaba, pero no la vimos porque la encontramos en obras y la verdad es que no supimos por dónde pasar.

Y por último vimos la Puerta del Tiro, que fue la puerta principal de acceso a la Alcazaba en la época musulmana, pero que resultó muy modificada posteriormente al convertirse en el acceso al palacio ducal.

Hay un tramo de muralla bastante grande en la A-3380, carretera de Carmona, pero se encuentra en muy mal estado y estaba en obras de restauración; ahí está también la última de las puertas que se conserva, el Portillo.

Hubo otra puerta, la Puerta de Osuna, hoy en día desparecida, pero de la que queda en pie una de las dos torres que la flanqueaban, en la confluencia de la calle Carrera con la calle de las Torres; en ella está encastrado el oratorio de la Inmaculada. Precisamente en esta calle de las Torres, que sigue una parte del recorrido de la antigua muralla árabe, se ven todavía muchos torreones, aunque encastrados en las viviendas actuales. Todos ellos son de tipo cuadrangular, pero se puede ver también alguno cilíndrico.

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Alcazaba

Apenas queda algo en pie, pero destaca la torre octogonal llamada Torre del Oro, que era el punto de unión de la alcazaba con la muralla.

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Castillo de la Mota-Palacio Ducal

Actualmente destruido. Por la calle Palacio Ducal y atravesando la Puerta del Tiro, llegamos a la explanada de Santa María, donde anteriormente se extendía la alcazaba, que posteriormente se reconstruyó como castillo, en el siglo XV como palacio mudéjar, y a partir del siglo XVI se reformó en estilo renacentista y barroco. Fue residencia de los Duques de Arcos (Rodrigo Ponce de León y Beatriz, hija de Juan Pacheco, I Marqués de Villena). El palacio tenía un gran patio central con columnas, algunas de las cuales se pueden ver hoy en día.

Castillo de la Mota-Palacio Ducal Marchena

Tras la Puerta del Tiro había una preciosa puerta monumental del siglo XV, en estilo gótico y posteriores elementos renacentistas, que en 1913 fue comprada por el marqués de la Vega Inclán en nombre de Alfonso XIII y trasladada al Real Alcázar de Sevilla, donde permanece actualmente.

Iglesia de Santa María de la Mota

En la misma explanada también está la iglesia de Santa María de la Mota, que fue construida en el siglo XIV en estilo mudéjar y se utilizaba como capilla particular de los duques de Arcos.

Al lado está el convento de la Purísima Concepción (Santa María la Chica); es un convento de clausura de monjas franciscanas clarisas que fue construido en el siglo XVI ocupando algunas dependencias del palacio. Hoy también es hospedería.

Plaza Ducal

Se trata de la antigua plaza de armas del Palacio Ducal. Actualmente está rodeada de casas blancas y tiene varios arcos de acceso. En ella está el edificio del antiguo Ayuntamiento.

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Plaza Ducal Marchena

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Iglesia de San Juan Bautista

Es un templo gótico-mudéjar de finales del siglo XV. Destaca su torre campanario y su gran patrimonio artístico del interior, con un retablo mayor gótico-renacentista y una Custodia de Francisco de Alfaro, así como varias obras de Zurbarán, Alonso Cano y Pedro de Mena. Por desgracia la encontramos cerrada.

Marchena

Casa Fábrica

Al lado de la iglesia de San Juan Bautista encontramos este edificio fue construido en el siglo XVIII con la función de guardar y restaurar enseres de dicha iglesia, así como para almacenar grano. Actualmente se utiliza como Biblioteca Municipal y Archivo Histórico Municipal.

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Casa Fábrica Marchena

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Casas señoriales

Hay multitud de casas que son muestra del esplendoroso pasado de la villa ducal. Por ejemplo la Casa del Escudo o la Casa-Palacio de Nicolás Díez de la Cortina, un edificio barroco del siglo XVIII.

También está la Casa-Palacio del Ave María, que fue residencia de altos cargos; al parecer tiene un patio muy bonito pero nosotros la encontramos cerrada.

Convento de San Andrés

Inicialmente fue un templo mudéjar del siglo XVI.

Otros

Marchena tiene un gran patrimonio religioso; además de las iglesias ya mencionadas, están también, entre otras, las iglesias de San Agustín, de San Miguel o de Santa Isabel, el convento de San Andrés y las capillas de la Santa Veracruz, de Santa Clara y de la Milagrosa.

Entre los edificios civiles está la Cilla del Cabildo, que fue un antiguo granero.

Y así terminamos nuestro recorrido por Marchena, una villa que nos sorprendió por su importancia histórica y su gran patrimonio monumental.

¡¡Hasta el próximo post!!