Hita es un bonito pueblo situado a 27 kilómetros al noreste de Guadalajara, entre los valles de los ríos Badiel y Henares y en la frontera entre las comarcas de la Alcarria y la Campiña. Por su situación estratégica sobre un cerro, durante la ocupación romana fue puesto de vigilancia, y en la Edad Media tuvo gran importancia militar, cuando esas tierras fueron testigo de disputas entre musulmanes y cristianos. Siglos más tarde, la villa estuvo situada en primera línea de fuego, teniendo que ser evacuada su población y siendo destruida gran parte de su patrimonio. Hoy en día encontramos esta localidad en la red de pueblos más bonitos de España.

Dos fueron los personajes ilustres ligados a esta villa: Íñigo López de Mendoza, primer marqués de Santillana, que heredó de su padre el señorío de Hita entre otros y ordenó construir la muralla medieval y la torre del homenaje del desaparecido castillo. También Juan Ruiz, que ejerció de arcipreste de la localidad y escribió su célebre obra Libro del Buen Amor.

Qué ver en Hita

Es importante indicar que la mejor forma de conocer la villa es mediante visita guiada, ya que por libre encontraremos cerrados bastantes lugares. El coste de la visita fue de 3 euros en 2020. ¡Vamos a recorrer la villa!

Palenque

Se encuentra fuera del recinto medieval, a los pies de la muralla, y fue lo primero que vimos al llegar a Hita, justo enfrente de la explanada habilitada como aparcamiento. Se trata de una construcción moderna, de finales del siglo XX, que rememora el lugar donde tenían lugar los torneos de caballeros y que se construyó para escenificarlos durante el Festival Medieval de loa localidad.

Muralla medieval

La muralla fue construida a mediados del siglo XV por orden del marqués de Santillana y tuvo 4 puertas de acceso, de las que hoy sólo existe una, la principal. Rodeaba el núcleo urbano y llegaba hasta el castillo que estaba en la cima del cerro, ya desaparecido. En la actualidad se conservan 5 tramos.

Puerta de Santa María

Esta es la puerta de acceso principal a la villa, la única que se conserva de las 4 que tuvo la muralla medieval. Es un gran ejemplo de arquitectura militar gótica, con un arco apuntado, dos garitones y un matacán. Fue dinamitada durante la Guerra Civil para permitir el paso de camiones, siendo reconstruida años más tarde, los garitones son originales y el matacán es del año 2005.

Hita

A lo largo del tiempo ha tenido hasta 4 nombres: puerta del mercado, puerta de la picota, puerta de caballos y puerta de Santa María. Está presidida por el escudo de armas de los Mendoza, señores de Hita. Frente a ella, lo que queda de la picota o rollo de justicia.

En uno de sus laterales hay un reloj de sol con la fecha conmemorativa de la evacuación de los habitantes durante la Guerra Civil: 27 de noviembre de 1937.

Plaza del Arcipreste

Se trata de la plaza mayor de la villa, y en ella se celebraba el mercado en época medieval. La mayor parte de las viviendas que la rodean pertenecieron a los comerciantes judíos, que incluso llegaron a tener en ella una sinagoga, que no se conserva. Consta de soportales en dos partes, siendo uno de ellos singular por tener doble fila de pilares.

En la plaza encontramos una pequeña puerta identificada como calabozo, que es una recreación de la prisión del arcipreste (aunque en realidad estuvo preso en Toledo).

Casa del Arcipreste

Se trata de una construcción moderna en el lugar donde anteriormente hubo una casa señorial con el mismo nombre. Actualmente alberga la oficina de turismo, así como un pequeño museo, con una sala de arqueología, con piezas de Hita y su comarca desde la prehistoria, salas de etnografía, una sala de etnografía sobre el vino y las bodegas y otra de etnografía sobre la casa y la matanza. En una planta superior hay una sala sobre el Libro del Buen Amor y otra sobre el Festival Medieval.

Ruinas del castillo

El castillo, del que solo han llegado hasta nuestros días unos pocos vestigios, fue construido hacia el siglo X y tuvo su origen en una atalaya islámica en la cima del cerro. El marqués de Santillana lo reformó, añadiendo una torre del homenaje en el siglo XV. Un siglo más tarde será abandonado, quedando destruido en el siglo XVIII.

Se puede subir a la cima por un sendero de 1,4 kilómetros ida y vuelta; desde arriba se tienen unas bonitas vistas de la sierra norte de Guadalajara y de la puesta de sol.

Iglesia de San Juan Bautista

Esta iglesia del siglo XVI es de estilo mudéjar, con ábside poligonal y torre herreriana, como el monasterio de El Escorial. En su interior hay varias lápidas vacías que provienen de la iglesia de San Pedro, al igual que la pila bautismal; una de ellas tiene el escudo de los señores de Hita, en el que aparece el antiguo castillo. En la cabecera hay otra pila bautismal, con un árbol de la vida tallado, y techumbre de madera original. A un lado hay una espectacular capilla mudéjar con artesonado de casetones octogonales y una imagen de la virgen de la Cuesta, patrona de la localidad.

Ruinas de la iglesia de San Pedro

Esta iglesia fue construida en el siglo XV sobre los restos de un anterior templo románico, a juzgar por las marcas de cantero encontradas en algunos sillares, y reformada en ocasiones posteriores. Actualmente solo quedan en pie algunos muros de piedra arenisca, en la que se puede observar muescas de afilar cuchillos, y una lápida de Fernando de Mendoza, último alcaide del castillo, con su escudo. Fue la principal iglesia de la villa hasta que quedó destruida durante la Guerra Civil.

Bodegos o casas cueva

Estas pintorescas viviendas tienen origen medieval y durante la Guerra Civil se utilizaron como refugio; en la posguerra fueron nuevamente ocupadas hasta que se fueron abandonando tras la reconstrucción de la villa, estando habitadas hasta mediados del siglo XX.

Están excavadas a pico en la ladera del cerro de Hita. Su grado de humedad es bajo y la temperatura no sufre grandes oscilaciones, no subiendo de los 20º en verano y no bajando de los 12 º en invierno. En el interior se encuentran las estancias separadas por paredes de adobe encaladas, para hacer un ambiente más luminoso; son muy sencillas y suelen tener cocina con chimenea, alcobas y un espacio al fondo destinado a granero, pajar y establo.

Nosotros conocimos el Bodego del Barrio Alto, que guarda en su interior una lápida de un monasterio que estuvo en el mismo lugar antiguamente.

Bodegas

Ya se utilizaban durante la Edad Media para la conservación del vino, pues tienen un elevado grado de humedad. Inicialmente fueron gestionadas por los judíos hasta que fueron expulsados en 1492 y fueron abandonadas con la desaparición de los viñedos en la zona debido a la filoxera. Constan de una o varias galerías con tinajas en las que se conservaba el vino, que era muy elemental y solía aguarse para poder consumirse durante más tiempo.

Nosotros visitamos la Bodega de la Muralla, situada extramuros, muy cerca del Palenque. En una sala al fondo, destinada a pisar la uva, conserva las tinajas medievales, en las que se puede observar las marcas de alfareros, un aljibe y  un pozo con agua durante todo el año.

Alrededores de Hita

Cerca de esta villa hay otros pueblos muy interesantes como Brihuega, Cifuentes, Atienza o Sigüenza, además de varias localidades con bonitos castillos, como Jadraque o Torija. Algo más lejos está la villa ducal de Pastrana.

A pocos kilómetros están las ruinas del monasterio de Sopetrán, pero el guía nos dijo que no se pueden visitar por ser de propiedad privada.

Y así terminamos nuestro recorrido por la villa de Hita, que nos sorprendió muy gratamente.

¿Qué os ha parecido? ¿Qué otros pueblos recomendáis en la provincia de Guadalajara?

¡¡Hasta el próximo post!!

Rebeca Gavilán Yela
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