Seguimos el recorrido en el cantón de Neuchâtel para visitar uno de los dos lugares por los que decidimos pasar por esta parte de Suiza. En todos nuestros viajes siempre buscamos los parajes naturales que tienen los países y Creux du Van nos pareció un lugar muy interesante para visitar.
Ubicados en el corazón de Suiza, los acantilados de Creux du Van son una de las maravillas naturales más impresionantes del país. Esta formación geológica en forma de anfiteatro, con paredes de roca de hasta 160 metros de altura, atrae a excursionistas, amantes de la naturaleza y fotógrafos en busca de paisajes espectaculares.
Creux Du Van
Historia y formación geológica
Creux du Van es el resultado de miles de años de erosión glaciar y fluvial. Durante la última era glaciar, el hielo y el agua tallaron lentamente este anfiteatro natural, dejando una estructura única que hoy es un símbolo del paisaje suizo.

En términos históricos, esta zona ha sido utilizada desde hace siglos para la ganadería, y todavía es posible encontrar pastores que llevan su ganado a pastar en los prados circundantes. Además, es un área protegida, hogar de una fauna variada que incluye cabras montesas, marmotas y águilas reales.
Cómo llegar a Creux du Van
Llegar a Creux du Van es relativamente sencillo, aunque dependerá del medio de transporte que elijas:
- En coche: La opción más cómoda es conducir hasta la localidad de Noiraigue, en el cantón de Neuchâtel. Desde allí, hay varias rutas de senderismo que conducen hasta la cima de los acantilados.
- En transporte público: Se puede tomar un tren hasta Noiraigue y, desde la estación, comenzar la caminata hasta la cima. El recorrido a pie toma entre 2 y 3 horas, dependiendo del ritmo y la ruta elegida.
- En bicicleta o a pie: Para los más aventureros, hay rutas de ciclismo de montaña y senderismo señalizadas desde varios puntos cercanos.
Nosotros salimos desde Neuchâtel y a no más de 35 min se encuentran, en la región de Gorgier, los acantilados de Creux du Van. Para llegar hasta ellos se debe pasar por un tramo de carretera sin asfaltar (con ayuda de un navegador) hasta llegar al restaurante Soliat (lo único que hay alrededor de los acantilados).
Desde el restaurante hay que caminar unos 300 metros para llegar a los acantilados, en este tramo se pueden ver vacas con su cencerro, la típica imagen que se conoce de Suiza.

Acantilados de Creux du Van
Creux du Van son unas formaciones rocosas en forma de herradura que se elevan a unos 160 metros de altura con 4 kilómetros de largo y 1 kilómetro de ancho, resultado de la erosión del agua y del hielo hace unos 200 millones de años en el periodo Jurásico.
El acantilado se puede recorrer para tener diferentes vistas de la pared de piedra y del bosque que se encuentra en el fondo del valle que rodea el acantilado. La clásica foto que se ve en internet sobre estos acantilados se encuentra casi a la mitad del recorrido y la verdad es que es impresionante estar en este saliente, al borde de la caída.

Da un poco de vértigo pero es algo que no se puede dejar de hacer, sentarse y contemplar la naturaleza, la formación rocosa y tomarse unos minutos para valorar todo lo hermoso que nos ofrece la naturaleza en el mundo.

Desde ese punto se puede seguir bordeando el acantilado hasta llegar al otro extremo de la herradura de piedra. Nosotros no llegamos al final pero sí alcanzamos a ver desde la distancia un grupo de personas que se veían en miniatura.

Creux du Van constituye una reserva natural de 25 km2 en la que habitan gamuzas, cabras monteses, linces y un sinnúmero de animales salvajes. Nosotros solo vimos unas vacas pastando.
Cabe destacar que, alrededor del acantilado, han colocado una muralla de piedra como forma de seguridad para niños y animales que se puedan acercar al acantilado sin la supervisión de una persona adulta.

Les dejamos aquí el vídeo de nuestro paseo por Creux du van:
Qué ver en los alrededores
Si después de visitar Creux du Van aún tienes ganas de explorar más, hay varios lugares interesantes en las cercanías:
- Gorges de l’Areuse: Un desfiladero con un río serpenteante, puentes de piedra y senderos naturales ideales para una caminata relajante.
- Lago de Neuchâtel: Perfecto para disfrutar de actividades acuáticas, paseos en barco o simplemente relajarse en sus orillas.
- La ciudad de Neuchâtel: Un destino encantador con un casco antiguo medieval, museos y una gastronomía deliciosa basada en productos locales.
- El Valle de Travers: Famoso por su relación con la absenta, aquí puedes visitar destilerías y aprender sobre la historia de esta bebida emblemática
La verdad es que si os gusta la naturaleza no podéis dejar de visitar este lugar estando en la región de Neuchâtel, es un imprescindible a visitar en este cantón.
¡Hasta el próximo post!
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