Si estás planificando una escapada por Suiza y buscas un plan que combine naturaleza salvaje, senderismo fácil y paisajes espectaculares, la Garganta de l’Areuse, en el cantón de Neuchâtel, es una apuesta segura. Este impresionante desfiladero, esculpido por el río Areuse durante miles de años, ofrece una de las rutas más bonitas del país: un recorrido entre bosques, puentes de piedra, cascadas y paredes verticales que parecen sacadas de un cuento.

Cuando pasamos por Neuchâtel pasamos por la oficina de turismo para que nos dieran información precisa para buscar un puente que vimos en internet que nos encantó y nos indicaron que este puente se encontraba en la garganta de Areuse, exactamente en la región de Noiraigues.

La noche anterior a buscar la garganta de Areuse dormimos en un pequeño pueblo llamado Travers y, casualmente, la dueña del hotel en el que nos quedamos era española, y nos aclaró un poco como llegar hasta Areuse. El hotel es el Crêt de lÁnneau, por si alguna vez estáis por la zona y necesitáis hospedaje.

La Garganta de l’Areuse es el resultado de un proceso geológico que comenzó hace millones de años, cuando el río fue erosionando la roca caliza del Jura suizo hasta crear este profundo cañón. Sin embargo, su historia como ruta accesible es mucho más reciente.

A finales del siglo XIX, en plena época del turismo alpino, se acondicionaron senderos y pasarelas para facilitar el acceso a visitantes. Fue entonces cuando la zona empezó a ganar popularidad como destino natural. Muchas de las estructuras que ves hoy, como puentes y tramos excavados en la roca, tienen su origen en esa época, aunque han sido restauradas y mejoradas con el tiempo.

Hoy en día, la garganta es un espacio protegido y una de las rutas más emblemáticas de la región de Neuchâtel.

Salimos muy temprano en la mañana y desde Travers llegamos en unos 5 minutos en coche, estaba muy cerca. Allí entramos en una oficina de turismo que estaba en una pequeña estación de trenes, y en la misma nos dieron información de hacia dónde teníamos que caminar para hacer rutas de trekking, pero no exactamente cómo llegar a la garganta.

Así que nos fuimos a la aventura; caminamos por el pequeño pueblo de Noiraigues hasta cruzar las vías del tren, como es un área muy  conocida por hacer trekking, se ven personas caminando en ese sentido.

Muy importante es seguir las indicaciones al llegar a las vías del tren: antes de cruzar las vías, encontraras a la izquierda un letrero con varias direcciones, allí indica la dirección de “Gorges de l´Areuse” y los tiempos a diferentes puntos.

Garganta de Areuse

El inicio de la garganta es a una media hora, donde indica el letrero que está Saut de Brot. Para que podáis llegar con seguridad, indicamos algunos puntos de referencia que llevaran hasta allí, ya que después de este letrero ya no se indica nada más en el camino.

Desde letrero  se debe seguir caminando por el sendero que se muestra en la siguiente foto:

Garganta de Areuse

Después hay que seguir hasta encontrar una carretera por la que hay que seguir hasta encontrar un cruce de vías del tren. Se cruza y se sigue caminado por una vía asfaltada en la cual las vías de tren quedan a la izquierda, hasta llegar a una bajada que lleva a una estación eléctrica. ¡Si llegáis hasta aquí, vais por buen camino!

Ya solamente hay que ir bordeando el río hasta llegar a un puente de acero que han hecho para cruzar. Cabe mencionar que esta ruta fue usada desde tiempos antiguos para comercializar productos entre las regiones de Noiraigues y Boudry.

Garganta de Areuse

Tras este puente, empiezan las montañas del Jura y el inicio de la garganta de Areuse; es un paisaje sorprendente con paredes de piedra y agua que cae con fuerza entre ellas.

Garganta de Areuse

Se sigue avanzando a través de la garganta y se ve el puente de piedra, que deja sin aliento. Es como ver un puente de El señor de los anillos, nos vino a la mente ver a Frodo y Gandalf cruzándolo en alguna aventura.

Garganta de Areuse

Realmente llegamos hasta aquí buscando este puente que habíamos visto en foto en web de promoción de Suiza y realmente valió la pena la búsqueda. Seguimos bajando hasta llegar al puente y apreciar las vistas que desde aquí se tienen de las paredes de piedras de la garganta, una imagen bellísima de esta obra de la naturaleza.

Garganta de Areuse

Tras estar un rato sobre el puente, seguimos el camino un poco más adelante hasta un claro del río entre las montañas, donde nos quedamos un rato contemplando la naturaleza y descansamos.

Como solo queríamos encontrar el puente, no seguimos caminando, ya que hasta Boudry eran 3 horas de trekking, así que dimos media vuelta y regresamos a Noiraigues.

De todo este recorrido hicimos este vídeo, que puede servir para llegar hasta esta garganta si decidís visitarla.

De todo este recorrido hicimos este vídeo, que puede servir para llegar hasta esta garganta si decidís visitarla.

La Garganta de l’Areuse es solo una parte del atractivo de esta zona. Si tienes tiempo, merece la pena explorar los alrededores:

Uno de los lagos más grandes de Suiza, ideal para relajarse tras la ruta. En verano, incluso puedes darte un baño en sus aguas.

Una ciudad elegante con un casco histórico encantador, calles empedradas y vistas al lago. Perfecta para terminar el día con una cena tranquila.

Un impresionante circo natural en forma de anfiteatro rocoso. Si te gusta el senderismo, es otra excursión top en la zona.

La región también es conocida por sus vinos. Puedes recorrer pequeñas bodegas o simplemente disfrutar del paisaje de viñedos junto al lago.

  • Empieza temprano para evitar aglomeraciones, especialmente en verano.
  • Lleva agua y algo de comida, aunque hay algunos puntos donde parar.
  • Usa calzado de senderismo: el terreno puede ser irregular y húmedo.
  • Consulta el clima antes de ir, ya que con lluvia fuerte la experiencia cambia bastante.
  • Si viajas ligero, es una ruta perfecta incluso como excursión de paso.

La Garganta de l’Areuse es una de esas experiencias que resumen muy bien lo que es viajar por Suiza: naturaleza bien conservada, rutas accesibles y paisajes que sorprenden en cada curva. No es una excursión extrema ni desconocida, pero precisamente ahí está su encanto: es fácil de hacer, muy agradecida visualmente y perfecta para cualquier tipo de viajero.

Si estás explorando la zona de Neuchâtel o haciendo una ruta más amplia por el país, incluir esta garganta en tu itinerario es una decisión que difícilmente te va a decepcionar. 🌿

¡Hasta el próximo post!

Iradier Rovira Peña
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