Santa Pola es una localidad costera alicantina delimitada por parajes naturales: el Parque Natural de las Salinas de Santa Pola, y la Sierra y el Cabo de Santa Pola. Su nombre puede derivar del apóstol San Pablo que, según la tradición, habría desembarcado en la vecina isla de Tabarca. En cuanto a su historia, el lugar estuvo habitado desde la Prehistoria. Los íberos levantaron un recinto amurallado en el siglo IV a. C. para comerciar con los griegos y los romanos construyeron un puerto clave para el comercio marítimo, el Portus Illicitanus. Tras la caída del Imperio romano, el puerto quedó en desuso y la población decayó hasta finales del siglo XIII, cuando el puerto volvió a usarse.  En el siglo XVI se construyeron diversas fortificaciones como protección ante los piratas berberiscos. Durante varios siglos, Santa Pola dependió de Elche hasta que se creó el primer Ayuntamiento en 1812, como consecuencia de las Cortes de Cádiz.

Actualmente, Santa Pola es un destino turístico de la Costa Blanca gracias a sus playas, pero también tiene un sorprendente patrimonio histórico que merece la pena ser descubierto.

Ejemplo de arquitectura militar renacentista, fue construido en 1557 como defensa frente a piratas y corsarios formando parte de las Fortalezas del Reino de Valencia.

Tiene planta cuadrada con dos torreones y dos baluartes en sus ángulos, el Baluarte del Duque de Arcos y el Baluarte del Rey; este último alberga la Capilla Virgen de Loreto, patrona de Santa Pola. En el interior está el Patio de Armas rodeado por las antiguas viviendas de los soldados que ahora son salas sobre historia, arqueología y etnografía del mar y la pesca.

A poca distancia están el Acuario y el Barco Pesquero Esteban González. Los tres lugares pertenecen al Museo del Mar.

Yacimiento arqueológico repartido entre el bonito Parque del Palmeral y un espacio situado cruzando la avenida. En este lugar hubo un barrio portuario con viviendas, comercios y almacenes, perteneciente a lo que fue el puerto de Elche que estaba a 8 kilómetros de la antigua colonia romana. Se pueden ver los restos de una casa del siglo IV a. C., perteneciente a una familia adinerada a juzgar por los mosaicos.

Frente al parque se ha descubierto el aljibe de Picola, que se construyó en el siglo XIX sobre una cisterna romana. El conjunto forma parte del Museo del Mar.

Son tres depósitos subterráneos del siglo XVIII que servían para almacenar el agua de lluvia procedente de la sierra. Estuvieron en funcionamiento hasta mediados del siglo XX.

Hay más restos de aljibes en las inmediaciones del Faro de Santa Pola (el faro del cabo): Aljibe de Calín, Aljibe del Maño y Aljibe de los Pabellones del Faro.

A ambos lados de la carretera del Faro hay varias construcciones defensivas de la Guerra Civil. Nosotros vimos dos pabellones de artillería muy deteriorados, baterías antiaéreas de costa y un nido de ametralladoras que en la actualidad tiene un vértice geodésico.

Para llegar a estas construcciones, hay que ir por la carretera N-322 dirección Alicante y girar a la derecha en el camino señalizado con el indicador “Faro del cabo de Santa Pola”. Se puede dejar el coche junto a los pabellones y caminar un poco hasta encontrarlas. Más adelante están el faro y un mirador.

Está situado en Cabo de Santa Pola, al borde de un acantilado de 150 metros de altura, y fue construido a mediados del siglo XVIII sobre una antigua torre vigía del siglo XVI.

Pasado el faro, caminando por una pasarela de madera reciclada, se encuentra uno de los miradores más bonitos de la provincia de Alicante, una pasarela semicircular elevada desde la que hay una espectacular panorámica de la bahía. Un poco más adelante hay otra plataforma suspendida desde la que se puede ver la Isla de Tabarca.

Construidas en 1552 bajo el reinado de Felipe II, están situadas estratégicamente para divisar al enemigo pudiendo comunicarse mediante humo de día y luminarias de noche. Se conservan la Torre des Escaletes y la Torre del Tamarit; desde esta última tuvimos una vista nítida de Tabarca.

Este sendero está situado junto a las salinas, entre la carretera N-332 y la playa del Tamarit. En él se pueden ver varios puntos interesantes  como los restos del Muelle de la Sal que se adentraba en el mar y una antigua barcaza de madera que llevaba sal hasta los grandes barcos. Además, hay varias casamatas, que son construcciones utilizadas durante la Guerra Civil como parte del sistema de defensa republicano llamado Muro Mediterráneo, que iba desde Cádiz hasta Gerona. Tienen gruesos muros de hormigón con aberturas llamadas troneras para observar al enemigo y disparar.

Son el principal atractivo de Santa Pola ya que, de los casi 15 kilómetros de costa,  unos 11 son de playas de arena fina. Las principales son:

  • Hacia el oeste: Gran Playa, Playa Lisa, Playa del Tamarit, Playa La Gola y Playa del Pinet.
  • Hacia el este: Playa de Levante, Playa Varadero, Playa de la Madre de Dios.
  • Museo de la sal y Centro de Interpretación del Parque Natural Salinas de Santa Pola.
  • Mercado de abastos.
  • Puerto pesquero, con la lonja.

Las recetas locales tienen como base el arroz, así como los pescados y mariscos: gamba roja,  quisquilla, cigalas, salazones… además, el pescado cuenta con la Denominación de Origen “Peix de Santa Pola”. Con estos ingredientes se elaboran multitud de platos de arroz como el negro, a banda, con bogavante, del senyoret o el menos conocido arrós i gatet (el gatet es el pez gato, de la familia de los tiburones), y también el caldero (guiso de pescado). Otro plato típico es el gazpacho, pero no como el andaluz sino como el manchego, hecho con tortas especiales y con pescado en vez de carne.

Para terminar, se puede tomar un “blanco y negro”, que es café granizado con helado de mantecado.

Hay una zona de restaurantes en el puerto, donde se puede elegir entre varios menús del día, platos de carta o incluso tapas y raciones. Hay más restaurantes repartidos por las calles. Nosotros pudimos probar una rica fideuá marinera, un sabroso arroz con tropezones y un fantástico gazpacho de mero, precedidos por varios entrantes como langostinos cocidos, chipirones y ensaladilla de rape. ¡Todo delicioso!

Muchos son los lugares atractivos cercanos a Santa Pola. Algunos de ellos son:

Algo más retiradas, pero igualmente recomendables, están las localidades de Denia, Villajoyosa, Altea, Alcoy o Castell de Guadalest.

Por último, recomendamos hacer una visita a la cercana isla de Tabarca, que fue antiguo refugio de piratas berberiscos.

Qué ver y hacer en Tabarca en un día

Nos encantó nuestra visita a Santa Pola, ya que descubrimos que tiene mucho más para conocer que sus playas.

¡¡Hasta el próximo post!!

Rebeca Gavilán Yela
Síguenos en
Últimas entradas de Rebeca Gavilán Yela (ver todo)