La isla de Nueva Tabarca o simplemente Tabarca, está situada frente al Cabo de Santa Pola y en realidad es parte de un pequeño archipiélago formado por cuatro islas: la mayor o Plana, que es la propia Tabarca, y tres islotes llamados de la Cantera, la Galera y la Nao. Tiene forma alargada y mide unos 1800 metros de largo por 400 metros en su parte más ancha, y es la única isla habitada de la Comunidad Valenciana.

Su historia ha estado siempre ligada a la presencia de piratas berberiscos, del norte de África, motivo por el cual Carlos III ordenó fortificarla entre los años 1766 y 1775. Además, en 1768 se repobló la isla con varias familias genovesas procedentes de la región tunecina de Tabarka, de ahí el nombre de la isla. Con el paso del tiempo, se fue perdiendo el fin defensivo de la fortificación y la población fue disminuyendo hasta los 50 habitantes censados actualmente, que se dedican a la pesca y el turismo.

La isla fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1964 y primera Reserva Natural Marina de España en 1986 por sus aguas cristalinas y su diversidad de fauna y flora: meros, morenas, pulpos y, sobre todo, una gran pradera de posidonia oceánica, especie endémica del Mediterráneo Además, desde 2002 ostenta la certificación de “Paraje Starlight” por la calidad de su cielo para la observación astronómica.

El ambiente marinero y la unión de historia, belleza natural y también gastronomía hacen de Tabarca uno de los destinos veraniegos más populares de la costa alicantina, si bien se puede visitar durante todo el año. Nosotros fuimos a finales de marzo y la recorrimos en una ruta que descubre sus principales puntos de interés.

Se desembarca en la isla por un estrechamiento que la divide en dos partes claramente diferenciadas, por lo que se puede ir hacia la derecha o hacia la izquierda. Nosotros fuimos hacia la izquierda, que es la parte despoblada y que se caracteriza por tener un paisaje árido con arbustos espinosos y algunas flores primaverales.

Situada en el centro de la isla, es una torre defensiva de planta cuadrada que tiene un escudo real sobre la puerta de entrada. Se construyó en 1790 y estuvo en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XIX, sirviendo actualmente como cuartel de la Guardia Civil.

Actualmente en ruinas, en su día debió de ser centro de una actividad agropecuaria muy básica, dadas las malas condiciones del terreno para la agricultura y la ganadería.

De estilo neoclásico, se inauguró en 1854 y fue el primero de los que se construyeron en la costa entre 1850 y 1854.

Es el extremo más oriental de Tabarca, desde el que se divisa el islote de la Nao.

De vuelta en el puerto, encontramos el edificio del museo, situado en el lugar donde estaba el antiguo almacén de la almadraba. Hoy en día es sede de los servicios municipales de la isla, manteniendo una sala con algunas piezas de arqueología y una proyección audiovisual. Ignoramos si merece la pena pues lo encontramos cerrado.

Es el acceso principal a la ciudadela fortificada y también es llamada Puerta de Levante. Está flanqueada por los baluartes de San Pedro y San Pablo.

Fue el principal acceso en la antigüedad, pues da a una pequeña cala donde estaba el muelle viejo que funcionaba en el siglo XVIII. También se llama Puerta Norte, de la Tierra o de Alicante y está flanqueada por los baluartes del Príncipe y de la Concepción.

Fue construida en 1775 sobre la muralla, por lo que ofrece una bonita imagen junto al mar y es uno de los monumentos más representativos de toda Tabarca.

En su parte trasera están las ruinas de lo que fue la casa del cura. La puerta principal, cerrada casi siempre, se encuentra en una bonita plaza con palmeras y alguna barca.

Situada en el centro del recinto amurallado, también es llamada Plaza de Aranda o Plaza Carolina y tiene un pozo de agua en cada una de sus cuatro esquinas. En ella está la Casa del Gobernador, que hasta mediados del siglo XIX era la vivienda de las autoridades militares encargadas de la defensa de la isla; actualmente es un hotel.

Situada en el extremo occidental de la isla, se encuentra sobre el baluarte de la Princesa, uno de los tramos mejor conservados de la muralla. También llamada Puerta de Poniente o Trancada, da al islote de la Cantera, llamado así porque de allí se extrajo la piedra utilizada para las construcciones isleñas.

Son dos grandes calas que se pueden ver siguiendo la ruta para regresar de nuevo al puerto y que ofrecen idílicas estampas de aguas cristalinas y restos de muralla. En la de la Guardia hay una cueva que fue uno de los últimos refugios de focas monje en el Mediterráneo hasta el pasado siglo XX.

A pesar de ser una isla para disfrutar todo el año con sus monumentos y naturaleza, es en verano cuando más actividades se pueden realizar, ya que las temperaturas invitan a bañarse y atreverse con deportes acuáticos como snorkeling, buceo, paddle surf, kayak, motos acuáticas…

La cocina isleña se caracteriza por la influencia del mar, por lo que abundan las recetas con pescados y mariscos, sobre todo en frituras y arroces. El plato estrella es el caldero tabarquino, que se toma en dos partes: la primera es un guiso de gallineta (pescado de roca) con patatas en un caldo de pescado con alioli, y la segunda es el arroz del caldero, que se riega con el caldo sobrante del guiso anterior.

Nosotros lo tomamos en la terraza de uno de los restaurantes de la Plaza Mayor, que lo ofrecía en un menú con entrantes de pan con alioli, ensalada mixta y fritura variada por 30 euros por persona (bebida y postre incluidos). Nos pareció toda una delicia que resulta imprescindible saborear estando en Tabarca.

También hay restaurantes en los alrededores del puerto, pero nos parecieron más turísticos y por eso nos decidimos por alguno situado intramuros.

La respuesta es fácil: ¡por mar! Hay catamaranes que salen desde Santa Pola, que es desde donde fuimos nosotros en un agradable trayecto de unos 15 minutos, y también desde la ciudad de Alicante. Existen varias compañías que realizan los viajes, con diversos horarios tanto de ida como de vuelta y los billetes se pueden comprar sobre la marcha en el puerto, aunque en temporada alta quizás sea más recomendable comprarlos con antelación por internet.

Quedamos encantados con nuestra excursión de un día a Tabarca. También es posible pasar una o más noches en la isla pero, a pesar de contar con varios alojamientos, estos siempre están muy solicitados, por lo que es difícil encontrar habitación disponible. En cualquier caso, más que recomendable la excursión de un día.

¡¡Hasta el próximo post!!

Rebeca Gavilán Yela
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