Descubrir la Quinta de los Molinos es sumergirse en un remanso verde en pleno Madrid, ideal para quienes buscan naturaleza, historia y relajación. Este jardín histórico, ubicado en el distrito de San Blas-Canillejas (barrio El Salvador), ofrece una experiencia única, especialmente durante la floración de los almendros en febrero y marzo. Más allá del espectáculo visual, el parque es también legado cultural y patrimonio protegido, perfecto para una escapada tranquila en la ciudad.

La Quinta fue originalmente propiedad del Conde de Torre Arias, pero en 1920 la regaló al arquitecto y concejal César Cort Botí, quien la transformó en un jardín de estilo mediterráneo en torno a un palacete, un molino, un estanque y la emblemática Casa del Reloj. Tras una etapa de abandono, en los años 80 se cedió al Ayuntamiento de Madrid y se abrió al público, conservando elementos históricos y paisajísticos.

Recientemente, en septiembre de 2025, la Comunidad de Madrid declaró la Quinta de los Molinos Bien de Interés Cultural (BIC), reconociendo su valor histórico, urbanístico, botánico y arquitectónico enmarcado en el secesionismo vienés y la influencia de molinos de viento importados desde EE.UU.

Con la llegada del buen tiempo, los madrileños nos echamos a la calle a pasear y tomar el sol y uno de los lugares que más frecuentamos es el parque de la Quinta de los Molinos. Este parque es un jardín público situado en el distrito de San Blas-Canillejas y, a pesar de tener su origen como finca de recreo hace ya casi 100 años, se ha puesto de moda últimamente por la floración de la gran cantidad de almendros que alberga.

Todo el perímetro del parque está rodeado por un muro que tiene cinco entradas; es particularmente llamativa la entrada por la calle Alcalá, con unos bonitos arcos rosados. Está considerado Bien de Interés Cultural como Jardín Histórico Artístico y su nombre se debe a dos aeromotores o molinos de viento americanos que servían para extraer agua de pozos y manantiales subterráneos y así regar el parque.

Molino el parque quinta de los molinos

Estos molinos se ubican en un área en la que se construyeron diversos edificios, como un Palacete, la Casa del Reloj y otras dependencias agrícolas (que se encuentran cerca de otra de las entradas, por la calle Juan Ignacio Luca de Tena), ya que su creador, el arquitecto alicantino César Cort Botí, lo concibió como explotación agrícola; además trató de recrear un hábitat mediterráneo, es por ello el gran número de almendros y olivos y, en menor medida, otras especies como pinos y eucaliptos. Además, hay un lago y albercas que hacen que este sea un lugar ideal para disfrutar de un agradable paseo.

El conjunto se completa con varias fuentes, un par de grutas, un puente y hasta una columna jónica, entre otros.

Es muy fácil llegar hasta ellos, sobre todo desde la entrada de la calle Alcalá, ya que están nada más entrar a mano derecha.

Esta es una zona en la que los almendros están plantados en hileras paralelas, y se puede ver a multitud de personas haciendo fotos a las preciosas florecillas de colores rosa y blanco; incluso hay bastantes personas de rasgos orientales, por lo que pareciera que estamos en Japón ante la floración de los cerezos.

Almendros en flor en Quinta de los molinos

También hay gente que acude allí a hacer su pícnic de fin de semana, con mantita de cuadros y todo.

Almendros en flor en Quinta de los molinos

Si seguimos caminando por el paseo central del parque, antes de llegar al área de las edificaciones, a mano izquierda encontramos otra zona de almendros, estos más espaciados que en la zona anterior, por lo que se puede ver gente jugando a la pelota.

Hay muchas opciones para llegar, ya que se trata de una zona de Madrid muy bien comunicada en transporte público. En metro, la estación de Suances de la línea 5, y en autobús en las líneas 77, 104 o 105 para la entrada de la calle Alcalá y 114 o 146 para la entrada por la calle Juan Ignacio Luca de Tena. Obviamente, también se puede ir en coche, pero se trata de un lugar en el que resulta difícil encontrar aparcamiento, por lo que habrá que recorrer las calles adyacentes y caminar un poquito después.

El horario del parque es de 6:30 a 22:00 durante todo el año.

Pues no hay una fecha en concreto, ya que la floración depende mucho del clima de cada año, pero lo normal es que los brotes comiencen a florecer antes de la primavera, en torno a los meses de febrero y/o marzo.

Almendros en flor en Quinta de los molinos

Puede ocurrir que en febrero, si ha habido unos días de temperaturas menos frías de lo normal y con sol, ya hayan florecido algunos de los árboles; también hay que decir que no florecen todos a la vez, cada uno necesita su tiempo y puede ocurrir que, mientras unos tengan ya abiertas todas sus flores, otros aún tengan brotes sin abrir. Pero igualmente es un espectáculo que, cada año, merece la pena visitar.

Y vosotros, ¿habéis visto ya este parque y sus almendros en flor?

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¡¡Hasta el próximo post!!

Rebeca Gavilán Yela
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