Durante nuestro viaje por el centro de Portugal visitamos Aveiro y Castelo Branco, pero también conocimos el maravilloso Bosque de Busaco, Mata Nacional do Buçaco en portugués, situado en la Sierra de Busaco a apenas 30 kilómetros al norte de Coimbra.

¿Nos acompañas a conocer este bosque en el centro de Portugal?

Bosque de Busaco

Origen y características del Bosque de Busaco

El origen de este bosque se remonta al siglo VI, al llegar al lugar un grupo de monjes benedictinos. Posteriormente, cambió de propietarios hasta llegar en el siglo XVII a manos de los monjes Carmelitas Descalzos, que quisieron recrear allí el Monte Carmelo de Israel, su lugar de procedencia. Por ello los árboles, que ocupan el 80% del área del bosque, son, además de autóctonos, de otras especies exóticas como cedros, secuoyas, eucaliptos… y la especie más sobresaliente, el cedro de Busaco, que fue plantado hace unos 350 años. También hay varias especies de arbustos, ¡entre árboles y arbustos, unas 250 distintas!

Esta diversidad se ve favorecida por un microclima especial, con temperaturas suaves, precipitaciones abundantes y nieblas matinales.

¿Qué ver en el Bosque de Busaco?

Este bosque abarca unas 105 hectáreas de superficie que se encuentra cercado por un muro con diez puertas de acceso. Uno de sus atractivos imprescindibles es el conjunto monumental de Busaco, clasificado como bien de interés histórico por su riqueza patrimonial. Consta del Palacio Hotel de Busaco y el Convento de Santa Cruz, junto con varias ermitas de retiro, capillas de oración, fuentes, miradores, una escalinata monumental y las estaciones del Vía Crucis.

Existen varias rutas señalizadas para realizar caminatas y conocer estos monumentos, o bien sendas botánicas para conocer las diferentes especies vegetales del bosque:

  • Ruta del agua.
  • Ruta en el bosque relicto (bosque que conserva sus características anteriores a la ocupación humana).
  • Ruta militar.
  • Ruta en la naturaleza.
  • Ruta del Vía Crucis.

Nosotros, como no tenemos conocimiento de botánica, optamos por hacer una caminata corta para ver monumentos y de paso algunas plantas que sí conocemos, visitando los siguientes puntos:

La Fuente Fría (Fonte Fria)

En la ruta del agua está uno de los lugares más accesibles y más visitados, por estar cerca de una de las carreteras del bosque: es La Fuente Fría, un manantial que brota de rocas y que cae entre la preciosa escalinata monumental hasta llegar a un estanque donde nadan cisnes… ¡un lugar mágico en el que nos habríamos quedado horas!

bosque de Busaco

También vimos la Fonte da Samaritana, que pertenece igualmente a la ruta del agua.

bosque de Busaco

Esta zona de Portugal es famosa por tener aguas termales, incluso muy cerca del bosque se encuentra la población de Luso, que es considerada un paraíso para el turismo termal.

Valle de los Helechos (Vale dos Fetos)

Muy cerca del lago pero en la ruta de la naturaleza, se encuentra el valle de los helechos, una zona donde se pueden ver helechos gigantes del tamaño de palmeras como los que hay en los bosques de Costa Rica.

Puerta de Siloé

Desde la Fuente Fría tomamos uno de los senderos que se pueden hacer en el bosque y que nos llevó a la puerta de Siloé, una antigua construcción de piedra por donde sigue el camino y que forma parte de la ruta del Vía Crucis.

Realmente son dos puertas o arcos de piedra que se unen por donde sigue el camino, las piedras están cubiertas de musgo por el paso del tiempo, lo que le da un aire especial.

Capela de Annas

Más adelante, tras unos cuantos escalones, nos encontramos con la Capela de Annas, una de las veinte capillas que forman el Via Crucis de Bussaco, con más de 3 kilómetros de recorrido.

 

Puerta de Coimbra (Porta de Coimbra)

Seguimos el sendero hasta llegar a la Puerta de Coimbra, que fue construida en 1630 y era la antigua entrada a la villa. En 1866 fue remodelada por los Carmelitas y aún mantiene muchos elementos originales.

bosque de Busaco

Palacio Hotel de Busaco

Después de la pequeña caminata por el bosque, conocimos el Palacio de Bussaco, un majestuoso palacio de estilo neomanuelino construido entre 1888 y 1907 por varios arquitectos. Hoy en día este palacio es un hotel de lujo y tuvimos la suerte de alojarnos en él.

bosque de Busaco

Este edificio es considerado uno de los más bellos de todo Portugal; muchos de sus detalles están inspirados en otros edificios, como el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém de Lisboa.

Nos encantó la ornamentación de los exteriores del palacio como fuentes y gárgolas, al igual que las columnas de un pasillo lateral, unas verdaderas obras de arte.

palacio de Busaco

Las paredes interiores y exteriores están decoradas con distintos azulejos de diferentes pintores que representan épocas de los descubrimientos portugueses o versos de la obra Os Lusíadas del escritor Luís de Camões. Como ejemplo, este impresionante personaje mitológico llamado Adamastor.

palacio de Busaco

En su puerta principal, destaca una estatua de una mujer alada con una espada que pisa un águila, no tenemos idea si representa algo de la historia de Portugal.

Hay que destacar el jardín en la parte trasera del palacio, que está perfectamente modelado con formas concéntricas que se van abriendo con diferentes motivos en los arbustos.

Convento de Santa Cruz

El edificio al lado del Palacio fue el antiguo convento de Santa Cruz, que fue construido por el año 1628 también por los Carmelitas Descalzos. No pudimos verlo por dentro al encontrarlo cerrado, pero pudimos ver una bonita capilla en el exterior.

¿Dónde dormir en Busaco?

Como ya hemos mencionado, el Palacio de Busaco es hoy en día un hotel de lujo y el único alojamiento dentro del parque, así que hay dos opciones: alojarse en el Palacio o en los alrededores, como en el pueblo de Luso. Nosotros nos dimos un capricho y nos alojamos en el Palacio, una experiencia inigualable ya que los detalles que se pueden observar por dentro son increíbles.

Si quieres alojarte en el Palacio, te recomendamos que hagas la reserva con tiempo y la puedes hacer desde aquí.

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Y de esta forma termina nuestra visita al Bosque de Busaco en el centro de Portugal. Realmente es un lugar de naturaleza que merece mucho la pena visitar, igualmente conocer el Palacio de Busaco que es una verdadera obra arquitectónica. Definitivamente, es un conjunto que nos entusiasmó y al que volveremos en algún momento con más tiempo para disfrutarlo con tranquilidad y así completar las rutas del bosque y poder ver todas las fuentes, puertas de acceso…

¡¡Hasta el próximo post!!